Antiguos delincuentes se unen a la lucha contra ola de crímenes de Londres

Anthon Dinnall (i) y Abdi, antiguos delincuentes, posan en un banco de su barrio. /Daniel LEAL-OLIVAS (AFP)
Anthon Dinnall (i) y Abdi, antiguos delincuentes, posan en un banco de su barrio. / Daniel LEAL-OLIVAS (AFP)

La ministra de Interior culpó el lunes al comercio de crack del aumento de los asesinatos

COLPISA / AFPLondres (Reino Unido)

Abdi, un exnarcotraficante que colabora con una organización contra las pandillas, se convirtió este fin de semana de nuevo en víctima de lo que quiere combatir, la ola de crimen en Londres, al ser acuchillado por segunda vez en poco tiempo.

A sus 26 años, y desde que salió de la cárcel el año pasado, Abdi ayuda a atraer a jóvenes londinenses a un programa para evitar que caigan en las redes de las pandillas y la vida delictiva. Todo ello, en el contexto de un aumento de los asesinatos, la mayoría apuñalamientos, que ha hecho que Londres registre 50 muertes violentas en 2018, más que Nueva York. Los ataques con arma blanca ya habían aumentado un 23% el año pasado.

«Sólo les digo: 'Hermano, tienes dos opciones. Una, ir a la tumba. La otra, tragarte una sentencia de 35 años. No hay escapatoria», explicó a la AFP en una entrevista a principios de mes, antes de ser acuchillado el pasado fin de semana. «Es una mentalidad que queremos cambiar», añadió.

Abdi fue apuñalado el sábado cuando estaba con unos amigos en el norte de Londres, unas semanas después de ser acuchillado cuando iba al trabajo y salir vivo de milagro: los agresores fueron a por su garganta, pero paró el golpe con la mano, que se llevó la cuchillada.

También él se dejó seducir por el crimen. «Todo muchacho de barrio marginal de Londres quiere coches rápidos, mujeres, ropa cara... ¡La buena vida, ¿no?!», explicó durante una charla en el estadio de fútbol del Queens Park Rangers, Loftus Road, en el oeste de Londres. «A muchos muchachos del país les gustaría esa vida. Pero hay que trabajar duro. Nada te llega fácilmente. Ahora voy diciendo lo que solía oír a la gente mayor».

La ministra de Interior, Amber Rudd, culpó el lunes al comercio de crack del aumento de los asesinatos y prometió «hacer lo necesario» para acabar con la ola de crimen, desde endurecer las leyes a financiar más programas para jóvenes.

Eva Hamilton (i) presenta en una charla a Anthon Dinnall (c) y Abdi.
Eva Hamilton (i) presenta en una charla a Anthon Dinnall (c) y Abdi. / Daniel LEAL-OLIVAS (AFP)

Abdi trabaja como mentor de jóvenes para Key4Life, una organización creada en 2012 poco después del estallido de disturbios por todo el país. Otro mentor es Anthon Dinnall, de 24 años, que estuvo en la cárcel por robo.

Abdi y Dinnall van por los barrios marginales identificando a jóvenes en riesgo de ser reclutados por pandillas. La fundadora de Key4Life, Eva Hamilton, les considera sus «discípulos».

Abdi -nacido en Inglaterra de padres somalíes-, dice que no puede llevar la vida que llevaba cuando vendía drogas porque gana mucho menos dinero, pero que encuentra el trabajo gratificante. «Ayudo a gente que se encuentra en la misma posición que yo hace cinco años», narró. «Hay gente que no nació en este país que está siendo detenida, y les digo: '¿Acaso tu madre y tu padre vinieron de tan lejos para que tú pudieras vender droga y fracasar en la vida?».

Abdi conoció Key4Life cuando unos voluntarios fueron a visitarle a la cárcel. «Es normal que les muestre la misma lealtad que ellos me mostraron», explicó, narrando la satisfacción que le produjo volver a la cárcel londinense de Brixton, donde pasó la parte final de su condena de tres años, como un hombre libre, dispuesto a ayudar a otros.

«Ya no estaba preso, no me decían lo que tenía que hacer, cuando ducharme, que vestir, cuando comer». «Me hizo sentir que era alguien en la sociedad. No voy a permitir que el sistema me doblegue. No perderé, venceré».

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