Juncker recuerda la «obligación» de cumplir las sentencias judiciales

¡Juncker en el Parlamento Europeo./Afp
¡Juncker en el Parlamento Europeo. / Afp

El presidente de la Comisión propone ante el Parlamento Europeo una mayor integración de la UE a 27 a través del euro y Schengen

ADOLFO LORENTEEstrasburgo

Ha sido una hora de propuestas ambiciosas, de arengas emocionales y, cómo no, de dardos envenenados relacionados con la particular concepción que algunos tienen del Estado de Derecho. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha protagonizado esta mañana en Estrasburgo un Discurso sobre el Estado de la Unión (SOTEU, por sus siglas en inglés) marcado por el ‘Brexit’ y la obligación de reinventarse a 27 a partir del 29 de marzo de 2019 fomentando la integración de los Estados miembros a través del euro y Schengen.

«Es el momento de pasar de la reflexión a la acción aprovechando los vientos que soplan a favor, porque los nubarrones volverán», ha advertido tras apostar por una «Europa más fuerte, unida y democrática».

No ha mencionado el nombre de las rebeldes Polonia o Hungría, pero a buen entendedor... Tampoco de Cataluña, pero su apartado referido al respeto a las decisiones judiciales es una carta blanca para el Gobierno español, como confiesan fuentes comunitarias. Aquí el mensaje: «El Estado de Derecho en la Unión Europea no es una posibilidad, es una obligación. Nuestra Unión no es un Estado, sino una comunidad de leyes. Las sentencias tienen que ser respetadas por todos. Minarlas o socavar la independencia de los tribunales nacionales es despojar a los ciudadanos de sus derechos fundamentales».

Si algo se esperaba del discurso del presidente del Ejecutivo comunitario eran las propuestas. Las hubo y algunas, chocantes. Por ejemplo, propuso aunar las presidencias de la Comisión y el Consejo Europeo para que «el buque europeo tenga un solo timonel y el paisaje europeo sea más legible y comprensible». El movimiento es tectónico ya que el Consejo, presidido por Donal Tusk e integrado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 es la institución que siempre frena las iniciativas legislativas de la Comisión.

También ha mostrado ambición en lo referido al euro, un espacio común integrado ahora por 19 países y que tras la salida de Reino Unido supondrá ya el 85% del conjunto del club. Por eso ha apostado por acelerar el acceso de los que faltan articulando nuevos instrumentos y, además, ha defendido la figura de un superministro de Economía y Finanzas para la UE que sea comisario, vicepresidente de la Comisión y también presidente del Eurogrupo.

Y en este propósito de hacer más y mejor Europa, el veterano luxemburgués ha señalado al Espacio Schengen de libre circulación como otro de los grandes elementos tractores. No hay que olvidar que no todos los países de la UE forman parte de él, por eso defendió que Rumnía y Bulgaría accedan de forma rápida y Croacia cuando cumpla las condiciones.

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