Rajoy carga contra el Gobierno «frankenstein» que lideraría el PSOE

Mariano Rajoy y el candidato a lehendakari por el PP, Alfonso Alonso, en Vitoria.
Mariano Rajoy y el candidato a lehendakari por el PP, Alfonso Alonso, en Vitoria. / David Aguilar (Efe)
  • El PP niega a Sánchez su "derecho" a intentar una alternativa con 85 escaños y advierte de que tendría en contra al Senado

En estos días que transcurren en clave electoral, los discursos de los principales líderes políticos evocan aquellos que se esgrimían antes de la convocatoria del 26-J, cuando Pedro Sánchez intentaba sacar adelante su investidura y Mariano Rajoy estaba convencido de que ya sólo quedaba esperar unas segundas elecciones. El presidente del Gobierno en funciones parece, de hecho, haber tirado la toalla con un secretario general del PSOE al que reprocha no poner fácil la "interlocución" y encima intentar lo que a su juicio es un imposible, llevar a la Moncloa un cóctel de sensibilidades políticas. "Los números sobre el papel dan, pero es su responsabilidad hacer un Gobierno 'frankenstein'", censuró hoy el jefe del Ejecutivo.

El término es un derivado, en realidad, del "sánchezstein" que improvisó el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, tras la Junta de Portavoces del pasado martes, y se refiere a la suma de PSOE, Podemos y los independentistas catalanes para hacer posible la investidura del líder de la segunda fuerza política.

El presidente abrió la veda y hasta su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, acuñó el concepto desde la Moncloa para advertir a los socialistas de los perjuicios que esa alianza podría acarrear a España, "un país unido en el que los ciudadanos son iguales y solidarios". "¿Ahora Sánchez pretende hacer un Gobierno con esos que están planteando que una parte de España sea independiente?", se preguntó Rajoy a su paso por Vitoria en el cierre de la campaña, pese a que desde Ferraz se insiste en subrayar que su hoja de ruta busca el entendimiento solo con Podemos y Ciudadanos.

La defensa de la soberanía nacional ya constituyó uno de los ejes del programa del PP en las anteriores convocatorias de elecciones generales. Pero, en esta ocasión, y a dos días de la votación en el País Vasco, el presidente enfatiza el mensaje y sitúa a su partido como el garante del marco constitucional en vigor, así como de la estabilidad al haber llegado hasta los 170 apoyos, a seis de la mayoría absoluta, en su último intento de investidura en el Congreso.

Frente a los votos de PP, Ciudadanos y Coalición Canaria, el jefe del Ejecutivo censura cualquier maniobra que esté planificando Sánchez para impedir su continuidad en la Moncloa y alerta de la dificultad de un Gobierno sustentado en 85 escaños para poner en marcha una legislatura duradera. Tal y como lo entiende, sería un Gabinete constituido para "un cuarto de hora", "un disparate" y la causa de un posible retroceso económico del país. En definitiva, el caos que viene augurando Rajoy desde antes de que concluyera la legislatura de su mandato. "No sabemos qué ocurriría con los mercados -alertó- y, desde luego, habría estupefacción en todos los países de nuestro entorno".

Advertencia y ofrecimiento

En privado, en la dirección de partido se intuye que el plan del líder del PSOE podría ser el de lograr el complicado apoyo gratuito de Podemos y la abstención de Ciudadanos. Y siendo así, el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo advierte a Sánchez de que "no tiene derecho" mientras los populares ya avanzan que tratarán de hacer valer la fuerza de su representación en las Cortes. De ahí que Rajoy recordara hoy al PSOE la mayoría absoluta del PP en el Senado y "la enorme minoría" en la que se encuentran los socialistas en el órgano de dirección del Congreso, la Mesa de la Cámara baja.

La única salida que plantea la primera fuerza política es su "ofrecimiento al PSOE", como insistió de nuevo Sáenz de Santamaría. Un abanico de opciones que va desde una coalición de Gobierno hasta la abstención negociada. "Hay determinados momentos excepcionales en la vida de un país en el que los dos partidos que lo han gobernado deben plantearse muy seriamente qué corresponde al interés general de España", apeló la vicepresidenta.

Lo primero en lo que deberán ponerse de acuerdo es en aquellas medidas económicas "urgentes" tras nueve meses en funciones. Y de frustrarse los intentos de desbloqueo, el único consenso que se escenificará será el de la reforma legal para que las elecciones se celebren el 18 de diciembre y no en Navidad.