Investidura con lágrimas

Las lágrimas derramadas por Pedro Sánchez anunciando la renuncia a su escaño para intentar recuperar el liderazgo del PSOE sin el precedente de haber desacatado la disciplina de voto, ha eclipsado los demás detalles -- algunos pintorescos -- de una investidura anunciada pero por una mayoría minoritaria. Lo bueno es que hay Presidente en inmediata plenitud de poderes y que acaba así un largo periodo de incertidumbre e intranquilidad política. En pocas horas la Legislatura echará a andar con una perspectiva dudosa pero con todos los ingredientes necesarios para prolongarse hasta que… los astros que rigen la vida pública quieran.

Las dudas sobre la viabilidad de un Gobierno, alumbrado con tanto dolor y tan escasas bases de respaldo parlamentario, le escatiman a la investidura la ilusión que en otras circunstancias debería estar despertando cuando menos entre sus defensores. Pero quizás no sea el momento de anticipar perspectivas sino de enjuiciar las realidades con que arrancará la Legislatura. Aunque se asegura que ya lo tiene decidido, habrá que esperar al jueves a que Mariano Rajoy anuncie la composición del Gabinete después de informar al Rey

Como es habitual, las especulaciones sobre los nombres de los ministros que saldrán, los que continuarán y los que se incorporarán relega el análisis global de su conjunto que se espera revelador anticipado de proyectos y propósitos. Lo único que puede anticiparse con posibilidad de acertar es que se mantendrán por lo menos los últimos en incorporarse -- como Catalá o Méndez de Vigo -- y que en su conjunto ofrecerán una imagen más dialogante y dispuesta a negociar como los tiempos van a exigir.

La segunda incógnita que deja la investidura es cómo el PSOE, principal partido de la oposición, va a salir de este trauma que le ha causado viabilizar un nuevo Gobierno del Partido Popular Son muchos los frentes que tiene abiertos, empezando por las medidas contra la indisciplina de los quince diputados militantes que desacataron al Comité Federal – dos figuraban en las listas como independientes -- y acabando por la situación casi de ruptura con el PSC que la crisis ha generado. La Gestora que preside Javier Fernández sale muy tocada y ahora deberá volcarse no sólo a afrontar los problemas apremiantes sino también a poner en marcha el Congreso necesario.

Un Congreso que se anticipa incierto y complicado. De momento, lo único que parece seguro es que Sánchez aspirará a recuperar la Secretaría General y que los abstencionistas en la investidura de Rajoy intentarán evitar que lo consiga. La que parecía predestinada a la sucesión, Susana Díaz, tampoco ha salido indemne de la refriega. Mientras el Gobierno tendrá que afrontar algunos retos urgentes, como la aprobación del presupuesto, el secesionismo catalán y la negociación con Bruselas: demasiados problemas para afrontar en la soledad que el apoyo de Ciudadanos apenas palía frente a unos socialistas que intentarán reivindicarse ante los suyos con una oposición sin paliativos. “La mayoría – le advirtió a Rajoy el portavoz socialista – ya no es suya”.