Condenado un menor que mató a un guardia civil con el coche del padre

  • Un juzgado de Huesca le impone seis años de internamiento tras coger el Opel familiar con tres amigos, saltarse un control y arrastrar a un agente casi 500 metros

Una aparente chiquillada, el menor adolescente que le coge al coche al padre para darle una vuelta a sus amigos, acabó con la muerte de un agente de la Guardia Civil, un compañero herido grave, un matrimonio y sus cuatro hijos con lesiones menores y los cuatro acusados huyendo del lugar de los hechos.

Ocurrió la tarde del pasado 3 de marzo en Barbastro y este viernes se conoció la sentencia del juzgado de menores de Huesca. El órgano judicial condenó a seis años de internamiento en régimen cerrado y cuatro más de libertad vigilada al conductor A. G. N., que tenía 17 años y nueve meses cuando arrastró con alevosía al agente José Antonio P. hasta su fallecimiento. Mientras que los tres acompañantes, de entre 15 y 17 años, resultaron absueltos aunque están a la espera de posibles recursos.

Los trágicos acontecimientos comenzaron cuando el condenado, castigado por los delitos de conducción temeraria con riesgo a la vida y conducción sin carné en concurso con delitos de homicidio y lesiones, cogió las llaves del Opel Astra de su padre y fue a buscar a la chica R.G.N, de 17 años, el varón T.N.G., de 15, y la chica S.G.N., también de 15.

Primero se dirigieron a una gasolinera, cargaron el depósito, pagaron y continuaron por la carretera N-123. Cuando llegaron a la primera glorieta, situada en el paso de la carretera N-240, se toparon de frente con un control de alcoholemia de la Guardia Civil compuesto por cinco agentes.

Acelerón «súbito»

Eran las 19:30 horas. Un agente pertrechado con el chaleco y el luminoso les dio el alto, pero el condenado hizo caso omiso y continuó la marcha. En su precipitada salida otro guardia tuvo que lanzarse a un lado para que no le arrollasen. Pero un tercer agente, el fallecido José Antonio P., salió corriendo detrás del Opel y logró meter la mano en la ventanilla bajada del conductor para impedir que continuara. Sin embargo, lejos de frenar, el chico de 17 años, que por escasos tres meses se salvó de que le juzgasen como mayor de edad, aceleró de manera «súbita, sostenida y prolongada». El agente llevaba las piernas arrastrando pero con fuerza logró meter el tronco en el vehículo, circunstancia que impedía al conductor la visiblidad, el acceso al volante, la palanca de cambio o el freno de mano.

La trágico secuencia continuó. El condenado logró incorporarse a la N-240, de un bandazo a la derecha, chocó con el guardarraíl y del impacto volvió a la vía e invadió el carril contrario. Justo pasaba un Audio Q7, conducido por un matrimonio y sus cuatro hijos, con el que colisionó lateralmente. Entonces, el Opel dio un giro de 90 grados y el agente salió despedido del vehículo. Murió a las 19:40 de la tarde.

De la rotonda al choque con el Audi recorrieron 466 metros. Para más inri, los cuatro menores huyeron. Pero fueron detenido el día siguiente y A.G.N. ingresó de forma preventiva en un centro de internamiento en régimen cerrado de Zaragoza. El mismo donde pasará los próximos cinco años y cinco meses de pena tras restar los siete meses transcurridos ya.