Fallece el bebé que se precipitó desde un cuarto piso en Oviedo

El número 130 de la calle La Argañosa de Oviedo.
El número 130 de la calle La Argañosa de Oviedo. / Álex Piña
  • Los padres cogieron a su hijo por el cuello y pidieron auxilio en la calle para ir al hospital pero "nadie los ayudó"

  • El niño, de 21 meses, trepó por un mueble y se precipitó al patio desde un cuarto piso

"Pasábamos con el coche por la calle de La Argañosa y el padre estaba intentando parar a un vehículo para llevar al niño al hospital. Nadie los ayudó". Esta fue la situación que relató ayer un ovetense después de que un bebé de 21 meses se precipitase accidentalmente, según las primeras hipótesis, desde la ventana de una habitación, situada en un cuarto piso -unos doce metros de altura- y que en esos momentos estaba abierta, informa 'El Comercio'.

El pequeño, que responde a las iniciales R. C. H. D, acaba de fallecer tras permanecer en estado "crítico" desde el suceso. El niño estaba solo y trepó por un mueble. La madre se encontraba limpiando la cocina y el padre estaba durmiendo, ya que por las noches trabaja en un centro comercial. Los progenitores, de origen marroquí, se enteraron de lo sucedido al oír un fuerte golpe en el patio del edificio. Cuando vieron lo que había sucedido bajaron corriendo a socorrerlo.

Una vez en el patio, ella cogió al crío en brazos y a toda prisa se dirigieron a la puerta principal del edificio San Antonio, situado en el número 130, con la intención de que alguien les llevase al hospital. Los vecinos les miraban e hicieron un círculo a su alrededor, sin que nadie llamase al 112, según contaron algunos testigos. Al ver esta situación, un conductor decidió parar: "Lo primero que hicimos tanto mi mujer como yo fue quitar a las personas que allí había para que el pequeño tuviese aire".

Estabilizado durante 10 minutos

Una mujer, que iba caminando por la vía cuando se dirigía a comer a un restaurante cercano, dio la voz de aviso. Tanto las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad como el 112 recibieron la alerta minutos antes de las tres de la tarde. Inmediatamente se personó en el lugar de los hechos una UVI móvil. El pequeño fue estabilizado durante unos diez minutos.

La madre, que sufría un ataque de ansiedad, se negó en un primer momento a ser atendida por los facultativos. Minutos después cambió de opinión y el médico de guardia del centro de salud de La Ería le suministró un calmante. Ambas ambulancias se fueron del lugar de los hechos al mismo tiempo, pero la madre se quedó en el barrio con su hermana, que vive dos portales más abajo que ella, en el edifico 134 de la calle La Argañosa.

Allí pasaron el resto del día los dos hermanos del pequeño, al que llaman cariñosamente Rami. La mayor es una niña y tiene 8 años. En el momento de los hechos estaba jugando en otra estancia. El otro es el más pequeño de la familia, de escasos meses.

Un «accidente»

Fue el padre quien inicialmente acompañó al bebé hasta el HUCA. En un principio, explicaron los testigos, se preguntaba "¿y a ahora cómo voy yo hasta el hospital?". El conductor que paró a ayudarles se ofreció voluntario a bajarle hasta La Cadellada. Finalmente fue un vecino quien le acompañó hasta el área de Urgencias de Pediatría. El niño ingresó en la UCI.

Varias patrullas de la Policía Local y de la Nacional se personaron en la calle ante la trágica caída. Los agentes de la Científica se encargaron de realizar la investigación. Inicialmente "todo apunta a que este suceso fue accidental", indicaron desde la Jefatura. Sobre las 4 de la tarde acudieron al número 130 de la calle La Argañosa varios agentes y tomaron muestras para realizar el informe de la Policía Judicial que precisará lo ocurrió.

Horas después del suceso, la ventana de la cocina y de la habitación -con una altura equivalente a un quinto- del pequeño continuaban abiertas. Una mujer comentó que los padres del pequeño residen en el edificio desde "hace tres años", aunque llevan "muchos más viviendo en Asturias".