El congreso del armisticio

39º Congreso Federal del PSOE.

39º Congreso Federal del PSOE. / EFE

  • OPINIÓN

  • El 39º Congreso Federal del PSOE, al detalle

Resulta extraño un congreso de un partido después de haber celebrado elecciones primarias, pero la realidad es que esta experiencia del PSOE está resultando un acierto. El ambiente de guerra civil que se vivía en el interior del partido se calmó en un abrir y cerrar de ojos cuando el recuento de los votos certificó un armisticio que, poco a poco, se ha venido convirtiendo en una verdadera balsa de aceite. Hace días que no se habla de enfrentamientos, ni fracturas ni divisiones y el Congreso lo está escenificando sin abucheos ni malas caras.

El milagro que consiguieron los militantes amansando a sus líderes con un resultado claro e indiscutible en las urnas hace pensar a veces si realmente el ambiente de unidad recuperado en tan poco tiempo, y los más sorprendente en torno a la figura más discutida, Pedro Sánchez, no será un espejismo de ciencia política. Pero los hechos la verdad es que lo desmienten de manera galopante y seguramente el partido centenario está imponiendo a sus herederos el comportamiento propio de sus esencias y tradición.

Las discrepancias que meses atrás tanto dieron qué hablar y tanto morbo habían despertado, da la impresión de que se han esfumado como por arte de magia. Los discursos son de borrón y cuenta nueva y los debates, en general de guante blanco, se centran en cuestiones ideológicas y estratégicas. La serenidad con que en esta primera jornada han sido enfocados facilitará sin duda que los principios básicos de actuación se aprueben con un alto respaldo de los delegados y respondiendo al eslogan, "Somos la izquierda".

Lo más curioso y sorprendente es que los cargos orgánicos, en torno a los cuales eran previsibles las desavenencias, ya están adjudicados. La autoridad del Secretario General, reforzada por su mayoría aplastante en votos y federaciones en las primarias, unido a la sensación de culpa de algunos por el espectáculo creado, le ha permitido a Pedro Sánchez elegir a sus colaboradores entre personas de su confianza, constituir la Ejecutiva sin tener que ajustarse a repartos territoriales y dejar que la pluralidad que se negocia se refleje en el Comité Federal.

Los ex que le han precedido en el cargo, ninguno de ellos partidario de su reelección, han contribuido sin embargo con su presencia a visualizar el ejemplo de la unidad en medio de las discrepancias. Felipe González, el gran patriarca del Partido, no pudo asistir por hallarse en Colombia pero participó por videoconferencia en la apertura. Joaquín Almunia, Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba si estuvieron presentes y expresaron su apoyo al, más que nuevo, reincidente líder. El discurso de Pedro Sánchez en el acto de clausura del domingo es esperado con curiosidad pero de momento sin inquietud.

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