Los cántabros de Barcelona abogan por celebrar unas elecciones legales

De izquierda a derecha, Ovide, Diego y Sobrino, ayer, en la Casa de Cantabria en Barcelona. :: Á. G. p./
De izquierda a derecha, Ovide, Diego y Sobrino, ayer, en la Casa de Cantabria en Barcelona. :: Á. G. p.

Miembros de la Casa de Cantabria en la capital catalana analizan la situación que han vivido en los últimos años

ÁLVARO G. POLAVIEJA BARCELONA.

Preocupación y desconcierto. Son los sentimientos que la actual situación de Cataluña produce a muchos cántabros afincados en Barcelona, entre ellos Jesús Ángel Diego (Cantabria, 1948), presidente desde hace una década de la Casa de Cantabria en la ciudad condal. Situada en la zona alta y noble de la capital catalana, este pequeño pero esplendoroso reducto cántabro es punto de encuentro de muchos ciudadanos oriundos de la tierruca, que comparten y comentan sus impresiones sobre el proceso soberano ya y el impacto que ha tenido, tiene y tendrá tanto en la propia Cataluña como en España.

Para el presidente de la Casa de Cantabria, «yo llevo viviendo en Barcelona 50 años y jamás he tenido una situación de conflicto de estas dimensiones pero para nada; siempre ha habido una cordialidad enorme. Todo eso que hablan de las diferencias de idiomas es una falacia y siempre lo ha sido; yo no hablo catalán y en mi vida he tenido problemas de comunicación. Ahora estamos sobrecogidos por esta situación, preguntándonos qué ha pasado».

Otro de los fijos en la Casa de Cantabria es su vocal de Cultura, Ramón Ovide (Asturias, 1947), para quien el principal problema que ha generado el proceso independentista es la fractura social que ha generado entre los propios catalanes: «La fractura entre la gente cada vez se aprecia más, incluso llega a haber enfrentamientos entre familias, y ahí es donde realmente da miedo. Tenemos la esperanza de que esto no vaya a más y vuelva todo a su cauce, pero a la vez existe esa inquietud porque no suceda eso. Y hasta que no pase este periodo para saber en qué sitio estamos pues vamos a seguir un poco angustiados. En estos días pasados la situación no era agradable para nada, en tantos años como llevamos aquí nunca habíamos visto una cosa así».

«El cambio vendrá con unas elecciones dentro de la legalidad para que todos nos expresemos» Jesús Ángel Diego Presidente Casa de Barcelona

«Aquí nos hemos sentido abandonados tanto por el Gobierno como por la oposición de turno» Fernando Luis Sobrino Vicepresident

«Si no se hace nada y esto que ocurre se repite dentro de unos años será difícil pararlo» Ramón Ovide Vocal de Cultura

Esa incertidumbre, que hoy quedará parcialmente despejada tras la decisión que finalmente tome el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, es una de las claves del futuro del conflicto para Fernando Luis Sobrino (Cantabria, 1945), otro cántabro con varias décadas a sus espaldas como residente en Cataluña. Actual vicepresidente de la Casa de Cantabria en Barcelona, Sobrino señala que «ahora hay que ver qué dice Puigdemont, pero yo creo que la burbuja se ha empezado a pinchar. Además, esto de que se marchen las grandes empresas, que son los buques insignias de Cataluña como La Caixa o el Sabadell, aunque se diga que no va a afectar, al final todos sabemos que va a afectar en cómo evolucione todo».

Aunque tanto Diego como Sobrino y Ovide coinciden en que las situaciones fruto de la equivocada cesión de competencias a las autonomías, con especial relevancia de la educación, que abogan por recuperar, estos tres cántabros con medio corazón catalán coinciden en que en las actuales circunstancias lo fundamental es la búsqueda de una solución.

Una solución que para Ovide pasa por encontrar una fórmula que desenquiste el panorama: «Tienen que encontrar una solución, una fórmula. No tiene nada que ver el independentismo con la fórmula que hay que plantear, pero está claro que hay que poner una solución».

Reforma fiscal

Dicha solución pasa, a juicio de Fernando Luis Sobrino por una vuelta al respeto a las leyes y, tras ella, «plantear una reforma fiscal, que yo creo que en el fondo es lo que se busca». Ovide complementa dicho planteamiento: «Si tienen el PIB más alto de España habrá que revisar de forma cualificada y ajustar su financiación a lo que toque».

La conclusión llega casi al unísono: hay que retomar la convivencia entre todos, con respeto al marco legal y sin imposiciones. Jesús Ángel Diego, como presidente, transmite el sentir general entre la comunidad de cántabros en Barcelona: «Cataluña ha sido siempre una región puntera, donde se ha trabajado mucho y se ha vivido muy bien, y es un drama que de la noche a la mañana se haya armado esta situación, que tanto daño hace a toda la sociedad».

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