La comunidad islámica de Cantabria: «Estos asesinos no nos representan»

Milad Masun, imán de la mezquita de Santander.
Milad Masun, imán de la mezquita de Santander. / Roberto Ruiz
Cantabria

Los líderes islamistas estudian la posibilidad de solicitar un permiso para convocar una manifestación de repulsa por los atentados

NACHO GONZÁLEZ UCELAY Santander

La comunidad musulmana en Cantabria ha calificado de «actos criminales intolerables» los atentados terroristas perpetrados la semana pasada en Cataluña, ataques reivindicados por el autodenominado Estado Islámico (Daesh) que se saldaron con 15 muertos y que su presidente, Milad Masun, no puede tildar controlando la rabia. Dolorido y avergonzado, el colectivo está estudiando la posibilidad de solicitar los permisos necesarios para convocar una manifestación y dejar claro, por si cabe alguna duda, que los responsables de tal masacre «no nos representan».

En un comunicado de prensa remitido al día siguiente de los sucesos y rubricado por su presidente, la Unión de las comunidades islámicas de Cantabria expresaba su «más enérgica condena y rechazo al atentado terrorista» así como su «repulsa total a este acto criminal, que supone un ataque contra las vidas y almas inocentes y significa una amenaza contra el pueblo y la buena convivencia».

Además

«Estos actos criminales y quienes los cometen son rechazados inequívocamente por la religión islámica, que valora la vida humana», aseguraba en el escrito la Unión, que en su párrafo último transmitía sus «condolencias» a las familias de todos los fallecidos en el ataque, deseaba a los heridos, un centenar, «una pronta recuperación» y manifestaba su «solidaridad» con la ciudad de Barcelona y con todo el pueblo español.

Cinco días después de este comunicado, cuando la policía autonómica catalana abatía de un disparo al autor material de la matanza tras cercarle en la localidad de Subirats, los dos principales líderes musulmanes arraigados en la región -, imanes de las mezquitas de Santander y Torrelavega respectivamente- no solo mantienen lo escrito en ese despacho sino que lo refuerzan con palabras gruesas y demostrativos hechos.

«Lo que ha sucedido en Cataluña es un acto criminal intolerable en el más amplio sentido de la expresión», dice consternado Milad. «Cosas como estas no tienen ningún sentido. Ninguno. No conducen sino a enturbiar la buena convivencia en España y en Europa y a alimentar aún más la islamofobia», piensa el imán, al que esto último tampoco le preocupa demasiado. «Ya no es cuestión de que nos hagan sentir mal, es cuestión de que nosotros mismos nos sentimos mal. Si hubiera algo que pudiéramos hacer para ayudar a las autoridades a terminar con esto... Si hubiera algo... Pero ¿qué podemos hacer nosotros? ¿Salir a protestar, a manifestarnos? Pues lo haremos, pero creo que eso no sirve para nada».

Dispuesto «a lo que sea necesario por ayudar al pueblo español» en su cruzada contra el yihadismo, Milad sugiere una mayor vigilancia «sobre aquellos que adoctrinan a estos muchachos tan jóvenes» convencido de que ellos no llegan a estas conclusiones por sí mismos. «Alguien les agita y les alienta. Estos no hacen nada si detrás no hay nadie que les empuje», dice el imán, al que mucho más que un mal encuentro con «algún desaprensivo» le preocupa la escalada terrorista que está sufriendo Europa a manos de «esos asesinos».

Bachir Hallaoni, imán de Torrelavega. / Sane

«Estos no tienen religión»

En idéntica posición, Bachir asegura que los atentados de Cataluña «han causado un gran dolor a la comunidad islámica de Torrelavega», junto a Santander y Los Corrales el municipio en el que se concentra la mayoría de los 5.000 musulmanes residentes en la región.

«Ha sido un ataque inhumano, un atentado inaceptable contra la vida de seres inocentes que solo ha causado un enorme dolor en nuestra comunidad», asegura el imán. «Trasladamos nuestras condolencias a las familias de las víctimas, deseamos la plena y rápida recuperación de todos los heridos y transmitimos nuestra solidaridad al pueblo español, en general, y al barcelonés en particular».

Corán en mano, Bachir, que tiene un hijo nacido en Cantabria, relee un verso del libro sagrado: «Quien mata a una persona inocente mata a toda la Humanidad». Luego, concluye: «Quienes han hecho esto no representan al Islam. Quienes han hecho esto no tienen ni patria ni religión».

Lo mismo que Milad, Bachir sugiere «mirar a ver quién esta detrás» de tan execrable acto como el perpetrado el jueves pasado por al menos una docena de terroristas, adolescentes la mayoría.

«Alguien les está comiendo el tarro y se está beneficiando de ello», mantiene el imán de Torrelavega, al que no le cabe en la cabeza que «chavales tan jóvenes como estos, apenas niños que tienen, o tenían, toda una vida entera por delante, se presten a hacer cosas como estas que no benefician a nadie».

Muy al contrario, dice el imán, «perjudican a los musulmanes de todo el mundo porque esta gente dice matar en nombre del Islam y no es eso lo que el Islam nos dice. Islam significa paz», que es lo único que Bachir desea para él, su familia y el entorno en el que lleva viviendo 26 años sin esconderse. «Estamos dispuestos a manifestarnos, a salir a la calle a explicar que esos asesinos no nos representan», acaba el imán, que, con Milad, encabeza la idea de movilizar a la comunidad musulmana en Cantabria en el nombre de la paz.

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