La finca asturiana de la familia Franco, a la venta por cinco millones de euros

La finca asturiana de la familia Franco, a la venta por cinco millones de euros

La inmobiliaria cántabra Mikeli, que ya puso en venta el Pazo de Meirás, busca comprador para La Piniella, en San Cucao (Llanera), donde el dictador y su mujer pasaron varias temporadas

PALOMA LAMADRID Y AZAHARA VILLACORTAGijón

Tras el anuncio de la venta del Pazo de Meirás en la inmobiliaria cántabra Mikeli ahora sale a la venta La Piniella, la finca asturiana de la familia Franco. Cinco millones de euros «negociables en función de las condiciones y de la demanda». Como informa El Comercio, ese es el precio con el que acaba de salir a la venta la «impresionante propiedad de más de 50 hectáreas» ubicada en San Cucao (Llanera) poco más de dos meses después de la muerte de la matriarca del clan, Carmen Franco Polo.

El anuncio de la venta del pazo ha llegado rodeado de polémica, ya que la Diputación de A Coruña ha exigido a la Xunta de Galicia que inicie «de forma inmediata» un expediente sancionador contra los herederos por desoír las advertencias de que no puede vender ese emblema del patrimonio gallego, un «regalo» al caudillo sufragado mediante «donaciones» casa por casa. Por el momento, sin resultados, ya que los siete hijos de la difunta duquesa de Franco siguen sin darse por aludidos.

«El caso de la propiedad asturiana es totalmente diferente», asegura el portavoz de la agencia especializada en venta de villas, palacios, grandes mansiones e incluso islas privadas, Antonio Avilés, que cuenta que «se trata de una finca familiar heredada por la mujer de Franco, Carmen Polo Martínez-Valdés». En concreto, por parte del linaje Martínez-Valdés, que en los padrones llanerenses del siglo XVII tienen consideración de hijosdalgo notorios. Una rama que nunca vio con buenos ojos el noviazgo de la ovetense con «el comandantín».

Pero todo eso ya es historia y La Piniella forma ahora parte de un vasto patrimonio en manos de los siete nietos del Caudillo, -José Cristóbal, Carmen, Arancha, Merry, Mariola, Francisco y Jaime- que han iniciado un plan para obtener liquidez y deshacerse de aquellas propiedades poco rentables.

«Los Franco llaman a la finca 'La casina' y, hasta ahora, la única hija del general la conservaba porque quería mantener vivo el recuerdo de sus padres», explica Antonio Avilés, que, además de responsable de la inmobiliaria de lujo, se declara amigo de la familia. Unos herederos que deben repartirse ahora un gran 'holding' inmobiliario desperdigado por España, ya que, según investigadores como Mariano Sánchez Soler, autor de 'Franco S.A.', el hombre que dirigió con puño de hierro el destino de España durante cuatro décadas legó a sus familiares unos 600 millones de euros. Un montante que se repartiría ente fincas, casas, sociedades, negocios y depósitos bancarios, no todos en España.

Para ellos, «unas cuarenta personas», cuenta Avilés, «el valor sentimental de La Piniella ya no es el mismo». Y, de hecho, «la última que pasó por allí fue la duquesa de Franco hará una década, mientras que su hijo Jaime Martínez-Bordiú estuvo hace tres años porque sentía curiosidad por conocerla».

Desde entonces, la propiedad de San Cucao, con varias edificaciones que incluyen una cuadra, un palomar y una cabaña, y a la que se fueron añadiendo fincas anexas con los años, ha permanecido «bajo el cuidado de una pareja de guardeses que tienen una explotación ganadera para amortiguar los gastos de mantenimiento y que son los encargados de mantenerla tal cual estaba hace sesenta años», cuando el matrimonio más poderoso del país iba a pasar allí algunas temporadas como Semana Santa, siendo también «el lugar donde se quedaban cuando Franco iba a Asturias a pescar salmones».

Se trata de una «típica casa solariega asturiana, señorial y blasonada, de planta rectangular, con unos 300 metros cuadrados, dos pisos y bajocubierta, una decena de habitaciones y varios salones y cuartos de baño». Una mansión que se convirtió en «el nido de amor» de la pareja durante una breve luna de miel y en sus escapadas a la región, relata Antonio Avilés., quien detalla que, a la entrada, «hay dos garitas iguales que las del pazo de Meirás».

Ya en el interior, lo que el potencial comprador encontrará son decenas de enseres personales de la familia, desde retratos del dictador y su mujer hasta vajillas con emblemas franquistas, maquetas de embarcaciones, aperos de labranza, muebles, trofeos de caza como colmillos de jabalíes y hasta urogallos y otros animales disecados, además de «un oratorio con dos retablos, cruces, velones, estampas, rosarios y vírgenes». El tiempo detenido.

«Se vende con todo porque lo que a la familia le interesaba sacar ya está fuera», detallan desde la inmobiliaria cántabra, donde ya han entablado conversaciones con la Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias, Otea, porque, según explica Antonio Avilés, «el complejo ofrece muchas posibilidades para un inversor del sector hostelero toda vez que se trata de un lugar único por su historia y su sello».

«Quizá para convertirla en un hotel, la casa principal se quedaría corta de habitaciones, igual que Meirás, pero se podía construir un edificio anexo con más cuartos y un spa. Incluso un campo de golf. Una idea sería alquilárselo a un hostelero solvente profesional y económicamente, porque potenciales inversores ya tenemos», remata Avilés, que precisa que «eso supondría unos cuarenta empleos directos y beneficiaría a los concejos anexos». Pero baraja también la idea de que La Piniella se convierta en «la casa de vacaciones de algún indiano o de cualquier nostálgico de la época». ¿Su reclamo?: «Historia de España».

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