Ninguneo al PSOE en los congresos de PP y Podemos

  • Los socialistas dudan de que se puedan restaurar los puentes tras la victoria del «pablismo-leninismo»

Dice el refrán que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, y eso hicieron PP y Podemos en sus congresos del fin de semana. Ningunearon a los socialistas y se dedicaron a cruzar críticas y pullas entre ellos como los únicos llamados a disputarse el Gobierno.

Una actitud coincidente pero que responde a razones diferentes. Mariano Rajoy, creyente en las bondades del bipartidismo, no quiere hacer sangre con el PSOE y solo se refirió a ese partido para emplazarle a colaborar con el Gobierno. Pablo Iglesias, convencido de la alianza de los socialistas con los populares, les ignoró para presentarse como alternativa al PP. De hecho, su documento político aprobado en Vistalegre se titula «Plan 2020. Ganar al PP y gobernar España».

Las críticas y los ataques, habituales en los congresos del PP referidos al PSOE, dieron paso a las pullas a Podemos. «Caben en una plaza de toros», dijo Rajoy; «los ‘pimpinelas’ de Vistalegre», apuntó Dolores de Cospedal; y «están a botellazo limpio y dispuestos a sacrificar a un niño», redondeó Rafael Hernando. En la asamblea de Podemos el listón fue similar. «El silencio del congreso del PP parece el silencio de la mafia», indicó el anticapitalista, Pablo Urbán; «preocupaos por vuestro próximo congreso, no vaya a ser en un centro penitenciario», comentó Íñigo Errejón.

La reelección del líder de Podemos fue recibida con alborozo por los populares, temerosos de que una victoria de Errejón abriera una etapa de acuerdo con los socialistas. En el palacio de Vistalegre, en cambio, la reelección del líder del PP fue acogida con indiferencia.

Rajoy no quiso comentar ayer la ratificación de Iglesias porque Podemos está en «otro campo de juego», y no hay posibilidad de encontrar punto de contacto con el PP. Pero Iglesias, sí, y se ufanó de que los populares «nos vean como oposición. Están obsesionados porque saben que quienes pueden ganar las elecciones somos nosotros».

El líder de Podemos, en cambio, no ve a los socialistas con ningún papel relevante porque «han elegido como aliado al PP» y mientras mantenga esa postura no habrá acercamiento. «Aunque si rectifican –apostilló– mano tendida».

El portavoz de la gestora del PSOE, Mario Jiménez, coincidió en que su partido no tiene nada de qué hablar con un Podemos en el que ha triunfado el «pablismo-leninismo» y que «ha roto todos los puentes» con los socialistas. El dirigente socialista aventuró que va a ser «muy difícil trabajar» con el partido de Iglesias, aunque el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, dijo que espera mantener la sintonía con Podemos para derogar las leyes «más duras» que aprobó el PP en la pasada legislatura.