Pedro Sánchez y Susana Díaz mantienen el pulso

Pedro Sánchez y Susana Díaz, hoy en Sevilla. / Efe | Atlas

El líder del PSOE insiste en la «nación de naciones» y la presidenta advierte: «No me hagas elegir»

M. DOLORES TORTOSA / ANTONIO M. ROMEROSevilla

Pedro Sánchez y Susana Díaz se han prometido esta mañana en la clausura del congreso regional de los socialistas andaluces lealtad y unidad “para ganar elecciones”, pero los antiguos rivales en la pelea por la dirección del PSOE han evidenciado la brecha que les separa y a un PSOE dividido. Susana Díaz ha intervenido primero y sus palabras han levantado ampollas entre los seguidores de Sánchez. Primero ha prometido lealtad al secretario general y le ha dicho que “ésta es tu casa”. “Vas a tener la lealtad de todos los socialistas andaluces y la mía la primera. Sé que esa lealtad también la vas a tener con Andalucía”. A continuación ha espetado rotunda: “No me hagas elegir entre la lealtad al PSOE y la lealtad a Andalucía porque soy la presidenta de todos los andaluces”. Esta frase ha levantado numerosos interrogantes. Para algunos socialistas ha sonado a amenaza de una escisión en el PSOE. Fuentes de los socialistas andaluces desmienten este sentido.

«Hablamos el mismo idioma, el de la igualdad, sumemos, seamos imparables» PEDRO SÁNCHEZ

«No me hagas elegir entre la lealtad al PSOE y la lealtad a Andalucía» SUSANA DÍAZ

El secretario general del PSOE ha hablado el último y en su discurso leído ha estado trufado de frases dirigidas a tender puentes con Susana Díaz, a la que le ha pedido unidad en el PSOE. “Susana, tú y yo hablamos el mismo idioma, el de la igualdad de todos los humanos”, ha manifestado Pedro Sánchez. “Tienes todo mi apoyo, sumemos y seamos imparables”, ha añadido. “Hagamos del PSOE un partido unido y ganemos las elecciones”, ha remarcado. Sánchez, sin embargo, se ha ratificado en su defensa de la plurinacionalidad y la “España, nación de naciones”, a la que se oponen los socialistas andaluces. Ha defendido que este federalismo es un proyecto de futuro frente al pasado centralista y ha asegurado que garantiza la “igualdad” de los territorios. También ha reivindicado que es lo mismo que defendieron socialistas andaluces históricos y la Fundación Alfonso Perales, en alusión al documento de Carmona que dio pie a la declaración de Granada de 2013 y en el que se reconoce la plurinacionalidad.

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Díaz ha reiterado que como presidenta de la Junta y secretaria general de los socialistas andaluces seguirá alzando la bandera de la igualdad. “Andalucía va a levantar la voz, no pidiendo solidaridad, sino equidad”. Díaz ha anunciado una movilización en Antequera este otoño en la que los alcaldes andaluces defiendan la financiación justa para esta comunidad.

Los gestos de Sánchez y Díaz han delatado la frialdad de su relación y la desconfianza que se tienen aún. No ha habido imagen de los dos abrazados como otras veces sobre el escenario del hotel sevillano. Han entrado juntos, pero han salido cada uno por su cuenta. Las pullas entre ambos también han reflejado que la distancia sigue siendo grande y este congreso no ha servido para achicarla.

La tensión entre ambos se ha trasladado a sus seguidores. El secretario general fue recibido con gritos de “¡Pedro, Pedro!” en el atrio del plenario, voces provenientes de un centenar de invitados afines que ignoraron a Susana Díaz, a su lado.

Al subir al escenario los 43 miembros de la nueva ejecutiva, respaldada por el 91% de los delegados, la mayoría ha abrazado efusivamente a Díaz y saludado de forma sobria a Sánchez. Algunos ni eso. Toda la ejecutiva es cien por cien de Susana Díaz. El himno de Andalucía ha cerrado el congreso. Los partidarios de Sánchez, la mayoría como invitados al cónclave, han cantado la Internacional socialista en los pasillos minutos después. Dos militantes de ambos bandos han llegado incluso a un conato de pelea. Ha sido el colofón a un congreso que deja palpable la división del PSOE.

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