Un socorrista vigila desde su puesto la playa de Merón
Un socorrista vigila desde su puesto la playa de Merón / DM

Los socorristas de San Vicente se rebelan contra su empresa

  • Critican sus condiciones laborales, los medios de que disponen y el servicio a los bañistas y piden que se tomen medidas

Los socorristas de las playas de San Vicente de La Barquera se han rebelado contra las condiciones de la empresa que les ha contratado, ‘Servicios y socorrismo mundial’, mediante un escrito en el que critican tanto sus condiciones laborales como el servicio a los bañistas, a dos semanas de finalizar su trabajo en los arenales.

Los jóvenes, de San Vicente de la Barquera y alrededores, aseguran que los responsables de la empresa «no tienen conocimiento de la playa: corrientes, mareas, etcétera» y son los vigilantes más veteranos los que marcan el modo de operar ante situaciones de riesgo, lo cual, como recalcan, "no es una de sus funciones".

Respecto a las condiciones contractuales, critican que no se cumple el contrato de 40 horas semanales, «pues se trabajan 48 y las ocho extras no son remuneradas, lo que se traduce en 32 mensuales que no son pagadas». Además, explican que el sueldo es de 850 euros, «donde van incluidos salario, prorrateo de pagas, finiquito y horas extra».

«Si partimos del salario mínimo, las horas extraordinarias pagadas al mínimo, el finiquito del mes junto con el prorrateo de las pagas, esta cantidad que se nos abona es irrisoria», comentan. Además, denuncian que han recibido amenazas de «no cobrar hasta pasado medio mes, incluso prorrogarlo dos años, si fuera la empresa denunciada por impago».

«Falta de medios»

En cuanto a los medios para prestar el servicio, los socorristas hablan de una «falta de personal» y aseguran que en ocasiones en zonas donde debe haber dos socorristas, sólo se emplea a uno «el cual no tiene ni siquiera 30 minutos para comer». «La moto de agua, cuya función es salir del muelle y ser fondeada en el farolillo, con el objetivo de no gastar, allí estaba hasta la hora en que se ponía fin a la jornada de trabajo para tener cubiertas las espaldas en el caso de que sucediera un ahogamiento en la playa», continúan los jóvenes, que también añaden que el quad y el todoterreno han estado estacionados en la playa del Rosal «sin moverse en todo el día, con el fin de no gastar combustible».

En la larga lista de críticas, está también «un botiquín incompleto, con carencias de todo tipo: cuatro botes de crema solar para dieciséis socorristas y para todo el verano, dos sombrillas para cinco puestos a lo largo de la playa, excluyendo la parte que liga con Oyambre;carencia de mesas y sillas...». En cuanto a los módulos, critican que son «caóticos: sin luz, estropeados, con agujeros donde entra agua cuando llueve, uno de ellos sin cristal...».

Así, pretenden «dar a conocer el problema y que el Ayuntamiento tome las medidas oportunas», aunque han evitado denunciar antes «por temor a ser despedidos» y con la esperanza de poder cobrar lo que consideran razonable.

El gerente de la empresa, David Anguita, niega todas estas acusaciones y adelanta que responderá a todas de manera pormenorizada cuando finalice la temporada de socorrismo, «con pruebas fehacientes, y no con meras palabras».