Revilla inaugura la exposición conmemorativa del 50 aniversario del teleférico de Fuente Dé

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El ingeniero José Calavera en la sala de la exposición. / Pedro Álvarez

  • "Nadie iba a suponer que a día de hoy hayan subido en ese aparato diez millones de personas", ha destacado el presidente cántabro

Hace ahora 50 años la comarca de Liébana comenzaba su despegue turístico al inaugurarse el teleférico de Fuente Dé, que significó un antes y un después en el desarrollo económico de la comarca. En una sala de la estación superior del teleférico, Miguel Ángel Revilla, presidente del Gobierno de Cantabria, procedió a inaugurar una exposición fotográfica sobre la historia de los 50 años del teleférico, cuyas instalaciones se pusieron en funcionamiento en el año 1966.

El presidente regional comenzó su intervención destacando que “estamos ante los 50 años de un éxito. Hubo una persona, José Antonio Odriozola, que “clavó” con su idea la importancia de la construcción de un teleférico en Fuente Dé. Si ahora estaría vivo se llevaría la sorpresa de que aún tiró por bajo, porque nadie iba a suponer que a día de hoy hayan subido en ese aparato diez millones de personas” y recordó que “también hubo otras personas que recogieron esas ideas, porque Pedro Escalante, presidente de la Diputación, creyó en ello, y el arquitecto Hernández Morales y el ingeniero José Calavera, con sus conocimientos técnicos, hicieron posible esta realidad, que ha permitido que hoy disfrutamos de ese éxito que ha cambiado Liébana”.

En la exposición se muestran fotografías a gran tamaño y en un panel LCD, cedidas por José Luís Bustamante, hijo de Eusebio Bustamante, fotógrafo de Potes, y por otros colaboradores, y en unas vitrinas se puede contemplar el anteproyecto de las telecabinas, de José Calavera, con perfiles y plantas, así como el trabajo que presentó el ingeniero lebaniego José Antonio Odriozola, para convencer a las autoridades de la construcción en Fuente Dé de un teleférico. Igualmente, se puede ver piezas eléctricas como un contacto trifásico, enchufes, un traster para tensar cables, un martillo para la piedra, una polea, y restos del cable de las antiguas cabinas, así como una antigua invitación para subir en el teleférico.

En el acto, además el presidente también estuvieron presentes Francisco Martín, Consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio; Eva Bartolomé, Directora General de Turismo; Javier Carrión, director de Cantur; Julio Cires, presidente de la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia; Oscar Casares, alcalde de Camaleño y miembros de su Corporación, junto con los alcaldes de Potes, Cillorigo de Liébana, Cabezón de Liébana y Reinosa; José Calavera, ingeniero redactor del proyecto del teleférico; familiares de José Antonio Odriozola, así como José Ramón Saiz, escritor ; Florentino García, Director del Parador de Fuente Dé; Jesús Prellezo, presidente de la agrupación de empresarios de turismo del Valle de Camaleño; José Luís Bustamante, fotógrafo de Potes; Gervasio Lastra, montañero, y trabajadores del teleférico, tanto jubilados como en activo, entre otros.

Javier Carrión, abrió el acto indicando que “se conmemoran los 50 años de la construcción del teleférico de Fuente Dé, sin duda una gran obra para Liébana” y dio paso a Oscar Casares, alcalde de Camaleño, que afirmó que “sería muy difícil imaginar Camaleño y Liébana sin el teleférico, y sin duda el valle no sería tan visitado, por lo que tenemos que agradecer el empuje de las personas que apostaron por una infraestructura tan importante como esta”. Seguidamente, hizo entrega a José Antonio Odriozola, hijo del ingeniero lebaniego ya fallecido, del título que en sesión plenaria del pasado día 13 se otorgó a su padre, de Hijo Adoptivo de Camaleño.

Francisco Martín, Consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, manifestó que “aunque es difícil precisarlo, por el teleférico han pasado más de diez millones de personas durante estos años”. También remarcó el Consejero que “en los últimos años la afluencia de visitantes nunca ha bajado de 200.000 personas anuales. No cabe duda que es un hito turístico que ha significado el progreso para Liébana”.

El escritor José Ramón Saiz explicó en su intervención que “en los inicios de los años 60, Liébana era una comarca casi tercermundista, sin comunicaciones y sin servicios, y el teleférico fue el motor de lo que vendría después de su construcción en 1966”. Después, recordó al fallecido José Antonio Odriozola, que “en el I Consejo Económico Sindical de Liébana, en el año 1961 instó a sus amigos de Liébana a que apoyasen la construcción del teleférico, y en una memoria que realizó y presentó al Consejo en enero de 1962, dibujó el futuro de Liébana, diciendo que el teleférico significaría la ordenación turística de la comarca, y acertó en que traería el progreso para los lebaniegos”.

Por su parte el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, José Calavera, que participó activamente en la construcción, especialista en estructuras, que unto con el arquitecto Hernández Morales, fueron los que proyectaron y dirigieron las obras del teleférico, explicó muchos detalles de la construcción del teleférico, recordando que “el teleférico y el Parador recibieron corriente eléctrica tres meses antes de acabar las obras” y en cuanto a la capacidad de las cabinas, dijo que “nosotros en el proyecto tuvimos en cuenta cabinas para quince personas en la obra civil, y para los cables primitivos cabinas de ocho personas, que son las que se montaron al principio”. También, recordó el ingeniero vivencias que nunca había contado, explicando que “puse a prueba el saco de rescate a una altura aproximada de 30 metros de la estación inferior. El cable tiene tres sistemas de seguridad, y el último de todos es el saco, por eso lo probé yo personalmente, pero el teleférico tiene un cable antitorsión, y por eso en los 30 metros no di menos de 20 o 25 vueltas hasta llegar abajo”.