Cántabros y asturianos, 'hermanados' también por los robos

Tramo de la autovía Santander-Asturias, la A-8, a la altura de Val de San Vicente.
Tramo de la autovía Santander-Asturias, la A-8, a la altura de Val de San Vicente. / Celedonio Martínez
  • Los delegados del Gobierno de las dos comunidades y sus jefes de la Guardia Civil analizan en Llanes el papel que juega la Autovía del Cantábrico en la movilidad de los ladrones de uno y otro lado de la frontera

En el espectro de delitos contra el patrimonio hace un tiempo que se ha detectado un detalle peculiar en estas latitudes: cántabros que van a robar a Asturias y asturianos que hacen lo propio en Cantabria, en un 'vete y ven' sin fronteras y que también hermana a ambas comunidades en la lucha contra el crimen, pues los que delinquen aquí huyen hacia allá y allá son detenidos los de aquí, y viceversa. En este nuevo fenómeno la autovía del Cantábrico es un actor más. Determinar la importancia que puede tener esta vía de comunicación en el aumento de los robos compartidos entre ambas autonomías ha motivado un encuentro entre los delegados del Gobierno de Cantabria, Samuel Ruiz, y Asturias, Gabino de Lorenzo, que acuden acompañados de los responsables de la Guardia Civil de ambos territorios (el coronel jefe de Cantabria, Luis del Castillo, y el teniente coronel jefe de Asturias, Francisco Javier Puerta) y sus respectivos mandos de las unidades de la Policía Judicial y Seguridad Ciudadana.

Hace poco ocurrió el ejemplo perfecto. Hubo una oleada de robos en Unquera, mientras en Posada (Llanes) los vecinos se manifestaban por lo mismo. Y resulta que los autores de los robos en la parte cántabra venían de territorio asturiano. También ha ocurrido al revés: cántabros detenidos por ir a robar a Asturias y sin alejarse demasiado de su casa. O cacos itinerantes atrapados con un botín de ambos lados y bandas mixtas perfectamente organizadas formadas por asturianos y cántabros expertas en desvalijar los maltrechos pueblos fronterizos. Sobre las fugas de delincuentes que rebasan los lindes, hay otro caso que movilizó a numerosas patrullas de ambos lados en una desaforada persecución por la autovía del Cantábrico.

Estos y otros casos se abordan en la reunión que se celebra este martes en Llanes, en la que se analizan los datos delincuenciales de las poblaciones limítrofes para ver si en estos resultados puede haber influido la reciente apertura de la autovía del Cantábrico que, si bien favorece y agiliza las comunicaciones terrestres entre ambas comunidades, también supone un reto para el mantenimiento de la seguridad ciudadana al favorecer igualmente el tránsito de la delincuencia intercomunitaria y nacional.

Tras realizar este análisis, también se procederá a establecer en su caso las medidas correctoras, de coordinación y cooperación entre la Guardia Civil de ambas comunidades autónomas y, a través de los distintos protocolos de colaboración existentes con otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Esta mejora de las vías es una de las hipótesis con la que se trabaja ya que por la Guardia Civil de Cantabria se han detectado casos, como por ejemplo, la detención de dos hombres vecinos de Asturias y la identificación de otros cuatro en diciembre de este año, por robos en establecimientos hosteleros, así como la detención de otros dos hombres que sustrajeron un vehículo en Cantabria desplazándose para la comisión de otros hechos delictivos, entre otros lugares a Asturias.

Según la Delegación del Gobierno en Cantabria, las medidas tomadas desde la Guardia Civil en la región tanto preventivas como de investigación posibilitaron un aumento del 16% de los detenidos e investigados por hechos delictivos conocidos en las unidades ubicadas en la zona occidental.

Igualmente, en cuanto a la eficacia, el porcentaje de esclarecimiento aumento casi un 8% con respecto a los mismos datos del año anterior.

Algunos de los delitos esclarecidos han sido gracias a los datos aportados por los ciudadanos, debiendo continuar esta colaboración poniendo en conocimiento de la Guardia Civil, al teléfono 062, tanto los delitos 'in fraganti' que se observen, como la presencia de vehículos o personas que infundan sospechas en las poblaciones, ya que es habitual la realización de visitas previas de los delincuentes a los lugares en los que posteriormente pretende actuar.