"Quiero integrar el monasterio y el paisaje como parte esencial del espectáculo"

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/ Andrés Fernández

  • Después de un largo silencio discográfico, Jean-Michel Jarre afronta un periodo de creatividad que, además del concierto inaugural del Año Jubilar Lebaniego, le ha llevado a publicar hace dos meses el álbum ‘Oxygen’ con el que completa la trilogía que inició en los años setenta con su álbum debut

El compositor e intérprete francés Jean-Michel Jarre (Lyon, 1948) reconoce que desde los inicios de su carrera siente adicción por la música. Después de un largo silencio discográfico, afronta un periodo de creatividad que, además del concierto inaugural del Año Jubilar Lebaniego, le ha llevado a publicar hace dos meses el álbum ‘Oxygen’ con el que completa la trilogía que inició en los años setenta con su álbum debut. Artista multifacético, está considerado pionero y padre de la música electrónica. Creó un nuevo formato de concierto con espectáculos multitudinarios al aire libre que marcaron un antes y un después en el terrero de los eventos culturales en vivo.

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  • Jean-Michel Jarre, en Liébana

Entre sus hitos figura ser el primer compositor que introdujo la música electrónica en el santuario de la Ópera de París, 80 millones de discos vendidos y 3 millones y medio de personas congregadas en un concierto. Fue el encargado de celebrar la llegada del milenio en las pirámides de Egipto y el 25 aniversario de la Nasa. El próximo 29 de abril estará en Santo Toribio en el concierto inaugural del Año Jubilar Lebaniego. Ayer paseó por las calles de Potes y descubrió el monasterio: «Cuando subes por la carretera estrecha y de repente se abre el paisaje, es como si el monasterio y el cielo te dieran la bienvenida». Apasionado por la historia medieval, recorrió también la exposición sobre los Beatos en la Torre del Infantado. Vuelve a París con la espiritualidad y la religiosidad de Santo Toribio en el corazón. «Aquí me siento europeo y he entendido por qué se construyó el monasterio en este lugar tan bello y especial.

–¿Qué le parece Liébana para un concierto? ¿Qué sintió la primera vez que descubrió el monasterio de Santo Toribio?

–Me siento muy honrado por la gente que me ha invitado a participar en un concierto en un lugar tan especial como este. La primera vez que lo vi me impresionó muchísimo el contraste, cuando vas circulando por una carretera estrecha, con un paisaje muy bonito y de repente se abre el paisaje y es como si el monasterio y el cielo te estuviesen dando la bienvenida. Aquí entendí por qué se construyó el monasterio en este lugar tan especial y tan bello. Es un lugar excelente para la música y por eso quiero integrar el monasterio y el paisaje como parte esencial del espectáculo.

–¿Qué le ha inspirado Santo Toribio y cómo lo integrará en su concierto?

–En el concierto interpretaré parte de mi música habitual, pero he pensado que quiero que desde el punto de vista acústico y visual sea muy diferente al resto por el lugar en el que se va a celebrar. Quiero que sea un concierto que se inserte dentro de una vista panorámica alrededor de un paisaje y un monasterio que ya están aquí. Quiero honrar al monasterio con iluminación y música ambiente muy espiritual, antes y después del concierto. Cuando lleguen los espectadores verán al monasterio inmerso en esta espiritualidad, porque el monasterio estaba allí antes que nosotros y continuará después, cuando nosotros nos vayamos.

–¿Cómo será el concierto?

–Mi reto es colaborar con la promoción del monasterio. Estoy honrado por poder aportar mi granito de arena para dar a conocer un lugar tan especial en el que se junta historia, religiosidad y espiritualidad. Santo Toribio es especial para los cántabros, para los europeos y para todos los ciudadanos del mundo. Es Historia y, como tal, nos pertenece a nosotros, a nuestra cultura y debemos compartirlo con todo el mundo y con las generaciones venideras, especialmente en un momento como éste en el que vivimos ante tantos retos políticos. Es un lugar muy especial desde el punto de vista religioso, al ser un lugar santo de la Cristiandad que está al mismo nivel que Jerusalén, Santiago de Compostela o Roma. También es un lugar espiritual. Aquí me siento realmente europeo.

–¿Y el título del concierto, ‘The connection concert’, a qué hace referencia?

–No sé exactamente de dónde surgió, pero me encanta porque resume de una manera excelente el concierto y el evento. Resume lo que va a pasar, lo que quiere decir el Año Jubilar y el sentido espiritual y universal que busca el espectáculo. Se trata de trasladar al mundo lo que Cantabria y Santo Toribio significan para los cántabros. En la parte visual del concierto estarán presentes la nieve, los montes y el oso, entre otros elementos, símbolos ecológicos que van mucho con Cantabria. No quiero avanzar más detalles del concierto, porque habrá sorpresas.

–¿Cómo empezó Jean-Michel Jarre su afición por la música?

–Empecé tocando el piano cuando era muy pequeño y, al principio, lo odiaba porque tenía un profesor que era algo sádico. Un año después, afortunadamente, cambié de maestro y tuve uno que era una persona mucho más humana. Con el paso del tiempo me familiaricé con la música electrónica.

–¿Qué aprendió de su padre Maurice Jarre?

–Mi padre se separó de mi madre y se marchó a América cuando yo era muy pequeño, tenía cinco años, y desgraciadamente no he crecido bajo su influencia.

–¿Qué le llamó la atención para comenzar a indagar en la música electrónica?

–Empecé al final de los años sesenta, cuando la revolución estudiantil en Francia. Me pareció que ese tipo de música era una forma de rebelarme contra la música clásica y tradicional, más aceptada por la sociedad. En ese momento, era la primera vez que la música se podía concebir no solo como unas notas en un pentagrama, sino también pensando en el sonido. Escuchabas el viento, lo grababas y, con su sonido, después hacías música. Lyon, el lugar donde nací y viví mi infancia y adolescencia, es la ciudad de la gastronomía y entonces me gustaba pensar que estaba cocinando sonidos.

–Supongo que estar considerado el padre de la música electrónica es una gran responsabilidad.

–La verdad es que soy un padre excelente para mis hijos biológicos, pero no creo que sea muy buen padre para la música electrónica. Hay Djs jóvenes que dicen que les he influido y les he inspirado en sus carreras, pero también es bueno que se conozca que yo me he inspirado para componer mi música en muchos otros artistas.

–¿Le queda algún sueño por cumplir?

–Sí, muchos. Pero también me gusta pensar en mis inicios en la música. Al principio de mi carrera me di cuenta de que la música era una adicción. En ese momento, mi sueño era hacer música toda mi vida. Hoy tengo el mismo sueño y mientras mi cuerpo y mi corazón me permitan seguir haciéndolo, ese es mi sueño perfecto.

–¿Ha pensado peregrinar hasta Santo Toribio, en hacer parte del camino andando?

–Ayer llegué desde París y venía en coche lloviendo. Cuando pude ver las montañas fui consciente de la suerte que tenía por no tener que andar y peregrinar todos esos kilómetros. Es un lugar remoto. Al llegar me he dado cuenta de la distancia que separa Santo Toribio de la civilización. Como dijo Kennedy, vamos a ir a la luna porque es difícil y es una cita que me parece apropiada para este lugar.

–¿Qué le ha enseñado la música?

–Todavía no lo sé.