Santa María de Lebeña recupera su tejo

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Los alumnos del CEIP Concepción Arenal de Potes fueron los encargados de plantar el esqueje del tejo junto a los restos del árbol original / Pedro Álvarez

  • Un esqueje del centenario árbol que cayó derribado por una tormenta fue plantado este lunes junto al templo

  • Los alumnos del colegio Concepción Arenal de Potes leyeron textos y poemas y enterraron una cápsula del tiempo junto al nuevo ejemplar

Un nuevo tejo de Lebeña, esqueje del árbol centenario que hace ahora diez años fue derribado por el temporal, fue plantado este lunes en Lebeña, junto a la iglesia mozárabe de Santa María. En un acto lleno de emotividad, el programa de educación ambiental y voluntariado Provoca iniciaba así las actividades previstas para este año. La iniciativa ha sido promovida por los vecinos de Lebeña, con el apoyo de la Red Cántabra de Desarrollo Rural.

Niños de quinto y sexto de Primaria del Colegio Concepción Arenal de Potes dieron lectura a textos y poesías alusivas al tejo de Lebeña y en una cápsula del tiempo fueron introducidos dos de los textos, así como poesías de Covadonga Vejo alusivas al centenario árbol, y el artículo publicado hace una semana por El Diario Montañés sobre este árbol, así como la edición de este lunes del periódico.

Covadonga Vejo, vecina de Lebeña, de 89 años de edad, recitó varias de las poesías que durante estos años ha compuesto al tejo de Lebeña para, posteriormente, proceder a enterrar la cápsula del tiempo junto al árbol y a plantar el esqueje por parte de los representantes institucionales, escolares y vecinos. La jornada se completó con interpretación de canciones y música tradicionales, así como con una visita guiada de los escolares a la iglesia mozárabe, verdadero símbolo de la localidad y uno de los monumentos más representativos de la comarca lebaniega.

El acto contó con la presencia de Eva Díaz Tezanos, vicepresidenta del Gobierno de Cantabria y consejera de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Política Social; Ramón Ruiz, consejero de Educación, Cultura y Deporte; y Jesús Cuevas, alcalde de Cillorigo de Liébana, entre otros representantes.

Eva Díaz Tezanos indicó en su intervención que "hoy es un día para difundir el valor del árbol como legado cultural, para implicarnos en un futuro lleno de árboles, para sumar fuerzas y construir una realidad social más amable entre nosotros y la naturaleza, ya que recuperar el arbolado y este tejo de Lebeña, es devolvernos un valioso patrimonio que no podemos perder y ayudarnos a sensibilizarnos hasta que punto nuestros pueblos y culturas tienen su razón de ser en esta íntima relación cultivada con los árboles".

Acto emotivo y sentimental

Por su parte, Jesús García, director del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), se mostró muy satisfecho por el resultado del acto, porque "ha tenido un carácter emotivo y sentimental" y dejó claro su convencimiento de que "se trata de un estímulo exportable, ya que en Cantabria el árbol siempre ha tenido un protagonismo muy singular y esta plantación nos sirve a todos para empezar a recuperar ese papel fuerte que han tenido los árboles en el acontecer de nuestra historia". El director del CIMA elogió la implicación de los alumnos del colegio Concepción Arenal de Potes, porque son "la mejor garantía de que cualquier iniciativa como la que hemos llevado a cabo tiene futuro".

Momento en el que se cierra la cápsula del tiempo que fue enterrada junto al tejo.

Momento en el que se cierra la cápsula del tiempo que fue enterrada junto al tejo. / P. Álvarez

El naturalista Ignacio Abella, por su parte, quien durante diez años ha cuidado del esqueje del tejo para que fuera plantado, reconocía que "los niños han asistido a un momento histórico que sin duda recordarán en sus vidas". Abella considera que "la cultura del árbol se ha perdido. Muchos de estos ejemplares por desgracia no mueren de viejos, sino de continuos malos tratos a los que se ven sometidos, ya que hemos perdido la referencia de lo que es un árbol viejo".

Poesías al tejo

Covadonga Vejo que empezó a escribir poesías en el año 1956 y que con gran cariño, junto a su hija María Luisa, cuidó del tejo centenario hasta su desaparición hace diez años, recordaba que "la primera poesía que hice fue al tejo de la iglesia: "Viajero que me contemplas / párate un poco a pensar, / que pocos amigos tiene / quien ya no tiene que dar". Respecto al acto, señaló que "voy a recordar este día de la plantación del tejo como algo muy grande, muy emotivo" y pidió a las nuevas generaciones que "miren por el tejo que hoy se ha plantado junto a la iglesia y que nunca le maltraten".

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