El galán de Esles de Cayón

Ramón Pereda Saro, durante la grabación de una de sus películas.
Ramón Pereda Saro, durante la grabación de una de sus películas. / Paramount
  • Ramón Pereda Saro fue un indiano que se transformó en un famoso actor y productor de Hollywood y que nació en el valle

Ramón Pereda Saro era solo un niño, hijo de campesinos del pueblo de Esles de Cayón cuando, en 1910, se embarcó en el puerto de Santander para poner rumbo a las américas, la tierra prometida. El pequeño de 13 años cruzó el charco hasta México para reunirse con unos familiares y probar fortuna. Pronto se convirtió en un destacado actor, director, productor y guiniosta cinematográfico en Hollywood. Ramón nació en Esles de Cayón en 1897 y falleció en Mexico en 1986, sin volver a la localidad que le vio nacer.

Con más de cuarenta películas a sus espaldas, el entonces joven cayonés se convirtió en un icono de lo que representaba entonces el sueño americano. Partió de Esles de Cayón siguiendo las recomendaciones de unos parientes establecidos en México, y con solo trece años cruzó el Atlántico junto a un grupo de emigrantes dispuestos a hacer fortuna en el continente americano.

Cuando llegó a México, según relata la revista azteca Bicentenario, tuvo diversos empleos en los que destacó, entre ellos como representante en México para América Latina, de una compañía canadiense de seguros.

No sería hasta 1929, cuando pudo costearse un viaje a Los Ángeles y California, para colarse, poco después, en el reparto de la película Conspiración. En 1932 regresó como actor a México y, a partir de 1937, también trabajó como guionista y director de películas con su propia compañía, la Pereda Films.

Ramón Pereda no solo tuvo una vida de película, sino que se convirtió en todo un referente del cine mexicano de la época de los galanes en blanco y negro.

El papel que lo subiría a lo más alto se lo dio la Paramount en 1937, tras ofrecerle un contrato para interpretar papeles principales en las versiones españolas que preparaba la compañía, ascendiendo fulminantemente con ‘El cuerpo del delito’ a primera figura del cine hispano. A partir de ahí coleccionó papeles protagonistas hasta que se retiró totalmente del escenario en el año 1965.

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