Vía Crucis

El discurso de reivindicación cantabrista del PRC desbroza cada vez con más determinación el camino hacia la ansiada hegemonía política. Se lo está poniendo fácil su propio adversario, en estos momentos debilitado y paralizado. Justo lo contrario de lo que pretendió al disputar su reciente congreso. El Partido Popular amenaza con desangrarse en una inquietante posguerra tras un turbio proceso electoral. Solo dos semanas después de tomar el mando, la directiva ya no conjuga el verbo dialogar sino castigar; circunstancia que podría avivar un dilatado vía crucis.

Coincide, además, que la situación interna empeora con otras amenazas exteriores que tambalean aún más el liderazgo de Buruaga. Al parecer, la fórmula que utilizó para acabar Valdecilla –de lo único que presumía tras cuatro años gobernando– hace aguas. El polémico contrato público-privado impide que Madrid nos pague la obra del hospital. Para colmo, ponen reparos los suyos: el Ministerio de Montoro se resiste a financiar el canon de 40 millones que cada año pagamos al gestor privado.

A la vez, para acabar de complicar la escena, los presupuestos generales del gobierno del PP en lugar de sembrar millones han sembrado discordia. Ni Valdecilla, ni industrialización del Besaya, ni tren. Hasta Fomento nos hace pagar a escote la mitad del soterramiento de las vías de Torrelavega.

Así pues, los populares cántabros están a la defensiva, más que a la ofensiva propia de su condición de oposición. Mientras cunde la desasosegante convicción de que nos ignoran hasta los mapas del tiempo de los telediarios. Por no dar, no nos dan ni indultos de Semana Santa. Una cofradía santanderina solicitó liberar un preso y el Gobierno lo rechazó. Justo cuando hemos sabido que Rajoy, estando en funciones, concedió quince indultos. Entre ellos, a un promotor inmobiliario que estafó a varias familias vendiendo viviendas que no construyó.

En cualquier caso, la reivindicación no es que salgan de la cárcel, sino que entren algunos más como Rato y Blesa, con sobrados méritos para ello. Aunque solo sea un tránsito fugaz, hasta que el gobierno de turno les aplique su generosa indulgencia en la próxima primavera.

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