MClan: «El público bilbaíno es muy rockero»

MClan cumple 22 años sobre los escenarios.
MClan cumple 22 años sobre los escenarios.
  • El grupo murciano, convertido ahora en dúo, está inmerso en una gira de acústicos «íntimos, pensados solo para fans y con un ambiente similar al de una hoguera de campamento». Este viernes recalan en Bilbao: «Vamos a poner el Kafe Antzokia bocabajo»

Hace ya tiempo que Carolina tiene edad para hacer el amor. Poco queda ya de aquella dulce niña. Han pasado 22 años desde que el Clan de los Murciélagos empezase a instalarse en los garitos de música rock. Pronto se reconvirtieron en el grupo MClan y ahora la banda murciana emprende un nuevo camino como dúo. La inconfundible voz de Carlos Tarque se sube esta vez a los escenarios con la única compañía del guitarrista Ricardo Ruipérez, el otro 50% del grupo. Ambos están inmersos en una gira de 15 conciertos en salas pequeñas y en acústico. Este viernes recalan en Bilbao, donde las entradas se agotaron hace días.

«Tenemos la intención de poner el Kafe Antzokia bocabajo», asegura Ruipérez en un descanso de esta gira. Es la primera vez que se desnudan de esta manera en el escenario y que muestran sus canciones de una forma más pura, «tal y como nacieron, simplemente con guitarra y voz». Hicieron un concierto en la sala de un amigo, una especie de regalo para unos cuantos. El resultado fue muy bueno y en ese momento se cruzó Mahou en su camino. La marca de cerveza estaba interesada en hacer unos acústicos con el dúo «y se juntaron el hambre y las ganas de comer». Sin ninguna pretensión, han diseñado este espectáculo «solo para fans, para los seguidores que quieren saber más sobre el grupo, conocer cómo se crearon los temas y cuál es la química». «Es en petit comité, alrededor del fuego en un campamento y para que la gente se lo pase bien», explica el músico.

Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez en directo.

Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez en directo.

En esta ocasión, apenas tendrán tiempo de disfrutar de Bilbao, pero es una ciudad que ambos conocen «como la palma de la mano». La primera vez que tocaron por la zona fue en la Margen Izquierda, en una sala llamada En Canal, y también tuvieron la oportunidad de hacer unos cuantos bolos en gaztetxes. «Siempre nos han tratado muy bien por aquí, y desde el primer momento han respondido», cuenta Ruipérez. «El público bilbaíno es muy entendido musicalmente, es otra dimensión. Venían todos con sus botas de punta, sus pantalones de campana, toda la comunidad mod que había allí… Y después nos íbamos al Umore Ona de Xuxo en el Casco Viejo y disfrutábamos muchísimo de aquel ambiente», relata el guitarrista. «Me encanta cómo está ahora el centro, desde la zona del Casco hasta el Antzoki. Está muy bonito todo. Quién lo iba a decir…».

Vamos, que no daba ni un duro por la ciudad...

Ni yo ni nadie (risas). Lo que pasa es que el carácter de los bilbaínos y de los vascos en general es la hostia para eso. Ojalá el resto tuviese también algo de ese carácter.

En la villa también tienen grandes amigos como Sara Iñiguez (Rubia) y Fito. De hecho, invitaron a ambos a subirse a tocar con ellos en Aste Nagusia. «Fue debajo de San Mamés. Aupa Bilbo siempre. Es de nuestros sitios favoritos para tocar», cuenta Ruipérez sobre la actuación en aquella explanada de Zorrozaurre, en el espacio que ahora ocupa la clínica de IMQ. «La gente venía a vernos incluso antes de que tuviésemos discos. Esta ciudad siempre ha respondido genial».

Juntos desde la mili

«Con una mirada ya nos entendemos perfectamente en el escenario», admite Ruipérez. Conoce a Tarque desde la mili y han dado más de 1.500 conciertos juntos. «El otro día me puse un poco 'malucho' cuando estábamos tocando y él se enteró de que algo no iba bien antes incluso de que yo me diera cuenta», comenta el guitarrista. Atrás quedan discusiones por no fregar los platos o por no ser lo suficientemente ordenados en la época en la que ambos compartían piso. Su relación se consolida cada vez más. «En aquella época teníamos una relación muy intensa y teníamos que separarnos un poco. Parecíamos Los Roper, pero ahora nos llevamos muchísimo mejor. Somos como hermanos».

De hecho, tienen una relación más duradera que muchos matrimonios.

Y nos llevamos mejor que la gran mayoría...

Pero, ¿y qué se cuece entre bambalinas minutos antes de que se enciendan los focos? Ruipérez siempre está que se sube por las paredes. «Diez minutos antes de salir estoy deseando irme a mi casa a sentarme en el sofá. Quiero huir. Gilipolleces…», revela. Sin embargo, cuando llega el momento de encontrarse con el público, se le olvida todo. «Me vuelvo otra persona y ya no quiero bajar».

Antes de los primeros acordes brinda con Tarque -«suelen caer unos chupitos»- y, tras varios gritos, dan rienda suelta a su euforia. «De esta manera salimos con mucha energía. Demasiada incluso», bromea.

Repiten ese ritual, aunque en esta última temporada ha cambiado su forma de ver las canciones con las que se colocaron en primera línea. «No es lo mismo cantarlas con 20 años que con 40. Incluso hemos recuperado temas que nunca habíamos cantado en directo y que ahora tienen otro sentido. La gente ya no nos ve como hace quince años», reconoce.

Sigue en su recuerdo aquella época en la que Tarque y él iban a Madrid con sus maquetas, «sin un duro y pidiendo favores para poder dormir en cualquier lado». Hoy en día serían impensables muchas de las cosas que les tocó hacer para llegar hasta donde están hoy. «Nuestro sueño era grabar un disco, no ya vender copias o hacer una gira. Para nosotros grabarlo era lo máximo, y hoy en día, con los avances tecnológicos, es algo que puede hacer cualquier idiota».

Han sido autores de auténticos himnos. Comenzaron a despegar con 'Llamando a la tierra' y no han parado de sonar con canciones como 'Carolina', 'Maggie', 'Miedo' y 'La Sopa Fría'. Se han convertido en temas que les obligan a seguir evolucionando y a no anclarse en el pasado. «No miramos atrás, siempre hacia delante. Lo mejor está por venir, y ahora estamos muy ilusionados con nuestro próximo disco».

Grabación en Nashville

El 20 de mayo comenzarán a confeccionar su nuevo trabajo. Durante tres semanas se meterán en un estudio de grabación de Nashville para dar vida a su primer álbum como dúo. «Hemos estado trabajando Tarque y yo en el estudio que tengo en casa y hemos preparado 18 temas, de los que grabaremos 14. Estamos supercontentos», adelanta sobre su nueva 'criatura', que nacerá en septiembre. Ellos ya la han bautizado, aunque de momento el nombre es lo más parecido a un secreto de sumario.

Tras un disco en directo, 'Dos noches en el Prince', volverán a la carga con canciones totalmente nuevas. «Abrimos una nueva etapa, más folk, más americana, con canciones más bonitas y maduras. Nos apetece mucho subir al escenario de teatros y auditorios, con todo el mundo sentado y con una grandísima banda», aclara. «Estamos en un momento muy dulce y nos morimos de ganas de saber qué opina la gente».

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