MUSEO DE LAS TRES VILLAS PASIEGAS


      Los pasiegos somos los grandes desconocidos de Cantabria», afirma con cierto orgullo Marian, la guía del Museo de las Tres Villas Pasiegas. Probablemente tenga razón. A pesar de ser una de las poblaciones más renombradas de la región, su peculiar manera de ser los hace en ocasiones extraños y ajenos para el resto de la Comunidad. Esta realidad humana y social se ha visto lastrada en bastantes ocasiones por apriorismos y tópicos que han dado como resultado una difusión distorsionada y pintoresca de ellos.

      San Pedro del Romeral con 800 habitantes, San Roque de Riomiera con 500 y Vega de Pas con 1.053, son las tres villas pasiegas; en esta última se ubicó la exposición monográfica dedicada a las formas de vida en esta comarca.

      Se trata de una zona de indudable atractivo etnográfico, la gente se dedica principalmente a la ganadería -800 personas en Vega de Pas- y la forma de explotación es singular. Se traslada el ganado de un lugar a otro en lo que se conoce como muda; esta circunstancia condiciona y determina otros aspectos de una existencia semitrashumante.

      La iniciativa de abrir este museo parte de la Asociación Científico Cultural de Estudios Pasiegos. Este colectivo, que en la actualidad está formado por casi trescientas personas, se ha dedicado al estudio, fomento, promoción y difusión de la cultura y hábitat pasiegos.

      El museo fue inaugurado por Joaquín González Echegaray en 1989, como complemento a otras actividades de la asociación. Todos los objetos fueron donados por los vecinos de la zona que respondieron de forma admirable al llamamiento popular.

      Las piezas son restauradas al entrar en el museo y en la actualidad están en proceso de catalogación.

      La colección se exhibe en la ermita de San Antonio, del siglo XVIII, cedida por el Ayuntamiento. Se trata de una construcción de piedra y argamasa de planta cuadrada y tejado a dos aguas. Las dos plantas que han resultado de la reordenación del interior intentan reproducir el aspecto de una cabaña tradicional. El pasiego cambia de residencia varias veces al año en busca de nuevos pastos para las reses, ésto hace que las viviendas sean muy sencillas y totalmente funcionales. La parte baja se destina a establo y la superior, llamada tascón, a vivienda y almacén de hierba seca. Salvo la escalera, que en el museo es interior y en las auténticas cabañas exterior, el visitante se encuentra con una réplica exacta. El suelo es de canto rodado en el piso bajo y de madera en el resto.

      La distribución del museo en dos plantas sirve para crear espacios diferentes. En la superior (el tascón), una serie de paneles, fotografías y elementos introducen al visitante en el entorno físico, histórico y familiar de los pasiegos. En el establo se exhiben numerosos objetos relacionados con su trabajo como ganaderos y las distintas actividades y oficios en que han participado. Este área, a su vez, se ha reducido y dividido en dos partes, en la posterior se encuentra el archivo del Ayuntamiento de Vega de Pas, del que el Museo hace las veces de depósito.

      El payo en las viviendas pasiegas se llena totalmente de hierba seca y la vivienda queda reducida a una pequeña habitación totalmente cubierta de madera que llaman cocina. En el museo se instaló una que fue ensamblada tabla a tabla después de traerla de Pendeacebo, en el barrio la Gureba de Vega de Pas. Está fechada en 1789. El interior está equipado como una auténtica. Como las viviendas carecen de chimenea, el fuego se hace sobre el suelo de piedra y el humo escapa por las rendijas de la pared y por un pequeño ventanuco abierto en la pared. La cocina del museo cuenta con todos los elementos, el llar de madera, una placa de hierro para evitar que el fuego calentara demasiado la pared, fuelle, un trípode y un trébede para colocar los recipientes, un recoge fuegos de hierro, la plancha de brasas, tenazas para lumbre, para encañonar... Los brazos de un palo de madera de avellano llamado cerval hacen las veces de armario de cocina.

      El pasiego duerme junto al fuego en una cama de madera, sobre un colchón de hierba seca, tapado con una colcha de lana de oveja. Bajo el jergón se encuentran un par de baúles que sirven para guardar ropa y enseres.

       Del techo de la cocina (payá) y a un lado se muestran una serie de instrumentos, como una panera y una tocinera ambas de madera, varios cántaros de barro, artesas...

      El resto del espacio de esta planta que en la vivienda ocuparía la hierba, tiene la forma de una sala de museo convencional con expositores y paneles explicativos. Éstos nos informan a través de fotografías y textos del entorno geográfico que ocupan los pasiegos.

      También podemos ver algunas de sus prácticas habituales, como la peculiar manera de recoger la hierba con una vara para transportarla a las cabañas, ellos lo llaman meter la hierba a belorta y a veces llegan a cargar hasta 60 kilos.

      Otra de las actividades mostradas es el salto pasiego, convertido hoy en deporte que se practicaba con un palo de madera que tradicionalmente servía para salvar obstáculos. En esta sala se puede ver una de estas peculiares pértigas.

      En otro panel vemos una de las curiosidades históricas de las mujeres pasiegas como fue su fama de amas de cría de la nobleza y del entorno de la familia real.

      En las vitrinas se muestran variados objetos, como los estilizados animales tallados por los niños representando vacas, toros y terneros con los que juegan a imitar a los mayores; los útiles del varón como los mecheros de cuerda, la seta que hace las veces de piedra, las navajas de afeitar; diversas hierbas medicinales o los instrumentos musicales (rabel pasiego) y de comunicación (silbatos y cuernos).

      También en esta sala se puede ver un centenario juego de bolos pasiegos, dos trajes tradicionales de hombre y mujer, junto al conocido cuévano niñero y varios cepos para zorros y jabalís. Uno de los objetos que podemos ver en esta sala es una rueda de barquillero. Los pasiegos han sido por un extraño azar heladeros y barquilleros muy apreciados en España y Francia. El fundador de la compañía Miko, Francisco Gómez Cobo, fue un natural de esta zona. A él y a otros pasiegos ilustres se les recuerda en un panel de esta sala junto a Manuel Ruiz Zorrilla, Angel Herrera Oria o el doctor Madrazo, humanista e importante médico profundamente involucrado en el desarrollo de la zona, cuyos proyectos educativos y de mejora fueron arruinados vergonzosamente tras la guerra civil.

      En la planta baja de las cabañas pasiegas se ubica la cuadra. En esta parte se concentra el grueso de las piezas exhibidas distribuidas por oficios y también en relación al espacio que ocuparían en una cabaña auténtica. El suelo es de piedra y está un poco más elevado sobre el lateral donde está el pesebre.

      El transporte está representado con un yugo para bueyes, el cuévano y el bombo para llevar hierba verde.

      De las actividades relacionadas con la producción de alimentos se muestran un pellejo para hacer mantequilla, prensas para queso y moldes de barquillos y cucuruchos de helados.

      La recogida de la hierba es parte fundamental entre los oficios del pasiego y aquí se pueden ver el rozón (hoz) y el dalle (guadaña) al que están asociados una serie de actividades con sus utensilios, picar el dalle sobre un pequeño yunque con un martillo y afilarlo después con una pizarra (lastra) que se guarda en un recipiente lleno de agua llamado colodra. También se pueden ver barajones y layas empleadas en el cultivo de la tierra, tradicionalmente muy secundario en la vida de estas poblaciones.

      El Museo cuenta con una pequeña biblioteca especializada en los pasiegos y la Asociación custodia y conserva los archivos municipales de Vega de Pas que se encuentran en la parte baja del edificio.

       Además, el museo es germen de otras actividades. Ha organizado varias exposiciones temporales sobre temas como la ordenación del territorio, pintura, escultura...

       La asociación publica boletines bimensuales y algunos números extraordinarios, cada uno con una línea de investigación. Ha promovido y financiado la edición de numerosos textos como «La leyenda del monte de la Retumba», «Explotación y ordenación de los valles altos de Montaña: valles del Pas y Miera», «De aldea a villa. Historia chica de las villas pasiegas», «Dichos y refranes de uso común en Pas y Miera», «Hitos y ritos en los montes de Pas», y videos como los titulados «La virgen de las nieves», «Economía en el alto Pas», «Arquitectura popular y medio ambiente», «El río Pas».

       Para la realización de estas actividades la asociación ha contado con la colaboración de Caja Cantabria, la Universidad de Cantabria, el Centro de Estudios Rurales de Cabezón de la Sal, el Ayuntamiento de Camargo, el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, y otras instituciones nacionales como los museos etnográficos de La Rioja, Sevilla, Gerona o Cataluña.

      Horarios: Invierno: abierto los fines desde las 16:00 h. Verano: abierto todos los días desde las 17:00 h, cierra los lunes.

      Precio: La visita es guiada y la entrada cuesta 200 pesetas.

      Dirección: Vega de Pas. Teléfono: 942-595077.



Texto:Pablo Cabezón. Fotos: Roberto Ruiz


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