COLECCION MUNICIPAL DE ARTE DE SANTOÑA

A comienzos de la década de los ochenta, el pintor y concejal Ángel González Doreste y varios compañeros de la corporación municipal propusieron destinar una parte del presupuesto municipal a la adquisición de obras de arte. Fruto de aquella idea, entonces absolutamente innovadora, es la actual presencia en las dependencias del Ayuntamiento de un número importante de trabajos de destacados autores españoles contemporáneos.

Un bodegón de Ángel González Doreste fue el punto de partida de la colección. En el reverso de este lienzo el pintor escribió precisamente: «donación que hago al Excelentísimo Ayuntamiento de Santoña como inicio de la creación de un patrimonio artístico para la villa. Santoña 5 de Febrero de 1980».

En 1997 se publicó un catálogo en el que se reproduce una selección de obras. A finales del pasado siglo, el número de piezas se aproximaba a las 160 (pinturas, grabados y esculturas).

Fondos pictóricos

El germen del patrimonio eran las obras del pintor santoñés José Casimiro Iborra (Santoña 1857-1935). Los cinco cuadros que de él se encuentran en el consistorio son un autorretrato que donó a su pueblo natal; un retrato de Fausto en su laboratorio; un Sancho Panza (que formó parte en una muestra organizada por Caja Madrid en torno a la visión romántica de don Quijote); una reproducción de la Virgen del Puerto (Patrona de Santoña, encargada por las autoridades locales); y un retrato de quien fue su mecenas, el Marqués de Manzanedo. Además de estos trabajos, entre los lienzos más antiguos se cuentan una obra de 1886 de León Criach, que representa una escena en la que numerosas embarcaciones militares ocupan la bahía de Santoña.

Los trabajos adquiridos en estas últimas décadas reúnen a autores consagrados de la pintura española contemporánea junto a obras de autores jóvenes, en su mayoría locales. Entre las obras de; un guache de José Guerreto (que introduce en la colección la pintura muchas veces adscrita a la escuela de Nueva York de este granadino nacionalizado estadounidense); «Gris» (1982) de Albert Rafols Casamada (representativo del «afán de síntesis, búsqueda de equilibrio, e intensificación de las tensiones, todo ello dentro de la estricta plasticidad», de que habló en su «Testimonio de un pintor», leído en la Universidad Menéndez Pelayo en 1985); «Mutilado de guerra» (1974) de Rafael Canogar (en la que el antiguo informalista del grupo El Paso se acerca a la figuración en los sesenta al mismo tiempo que reduce la gama de su paleta hasta el negro, convirtiéndose en cronista de la represión); dos abstracciones de gran formato de Victoria Civera y de Juan Uslé realizadas a comienzos de los ochenta; «Bodegón de Santoña», de Eduardo Úrculo; «Desprendimiento», de Eduardo Grúber; «La echadora de cartas», de Eduardo Pisano; el óleo «La caracola» y una pequeña acuarela, de la pintora Gloria Torner; el relieve «Frutas por los rincones» (1979), de Alfredo Alcaín; «El picador», de Ángel Medina Gutiérrez; dos interiores de Joaquín Martínez Cano; «Niña y gineta» de Isabel Villar; «Ref/Ba XII» de Luis Saez; «Archivo, el 5.010. Homenaje a Solana» (1974) de Agustín de Celis; «Fiesta en el mar» de Julio de Pablo; «El fin» y «El principio» de Jaime Talma Charles; un óleo de 1982 de Roberto Orallo; un pastel y el óleo «Lilit», de Pedro Sanjurjo; una obra de Julio Nieto; y «La mirada», «Vestigio 6» (1976), y «Pintura/Noviembre/5» (1980) de Esteban de la Foz. Otros nombres que figuran en los fondos son Jesús Alberto Pérez Castaños, Manuel Fernández Saro, Jesús Hoyos Arribas, Rafael Leonardo Setién, Puerto Collado, Carmen van den Eynde y Víctor Cuerno.s se

Es de reseñar la presencia en los fondos de varias creaciones de Eduardo Sanz, autor santanderino que incluyó los dos faros de Santoña, el llamado del Pescador (desde tres puntos de vista) y el del Caballo, como parte de su conocida serie dedicada a estas construcciones que realizó en los años ochenta. La buena relación del artista y la localidad facilitó la compra de cuatro lienzos, incluidos los dibujos y apuntes que tomó durante su realización. El consistorio santoñés también adquirió la «Carta triste a una novia ausente» del conjunto posterior de poemas a base de banderas marinas.

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Grabados

En el patrimonio municipal figuran una serie de 31 grabados realizados en los años 1865/1872, con una tirada de 200 ejemplares, por los talleres de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Las planchas realizadas por autores como Domingo Martínez, Ricardo Franch, José María Galván y Candela, Bartolomé Maura o Federico Navarrete reproducen obras de Goya, Rubens, Ribera o Zurbarán.

Un pequeño aguafuerte atribuido a Picasso es una de las piezas más destacadas de la colección, que incluye trabajos gráficos de artistas como Josep Guinovart, Benjamín Palencia, Manuel Raba, Enrique Gran, Gloria Torner, Antonio Quirós, Eduardo Grúber, Adolfo Estrada, Fernando García Valdeón, Pedro Sobrado.

Arte mueble

Un gran escudo del siglo XVIII preside los bajos del consistorio, lo que hace de él una pieza excepcional, más allá de lo abigarrado de sus emblemas, es el estar tallado en madera. Junto a esta pieza nos topamos con una copia en piedra rosa del retrato idealizado de Juan de la Cosa que realizó José María Porta de la Lama y cuyo original se halla en el extremo de El Sardinero (Santander).

Víctor de los Ríos

En la década de los noventa, el patrimonio artístico del municipio de Santoña se vio incrementado merced al ingreso del legado del escultor Víctor de los Ríos compuesto por ciento setenta trabajos suyos. Este artista había nacido el 28 de marzo de 1909 en Santoña. Entre 1924 y 1930 se formó en Madrid junto a los escultores Enrique Sierra, Martínez Otero y Francisco Martorell. La gran demanda de imágenes religiosas de la posguerra, destinadas a reponer las destruidas durante la Guerra Civil, dotar a las iglesias de nueva planta o atender las peticiones de cofradías penitenciales, aseguró a De los Ríos una importante carrera como imaginero mientras se afianzaba su prestigio como retratista y recibía encargos para llevar a término diversos monumentos. Entre sus obras más destacadas se encuentran el conjunto dedicado al pastor (1961) de Ameguyo (Burgos) con una altura de siete metros de altura y colocado sobre el Alto de la Picota, el San Pablo (1963) en la plaza dedicada al apóstol de Tarragona, el Don Quijote en Sierra Morena (1964) ubicado en el campus de la Vegazana en León, La Paz (1966) en Altea, El Minero (1968) de Linares o el Sagrado Corazón (1970) de la Iglesia de Medinaceli en Madrid. En 1991 regresó a Santoña. Falleció el 13 de diciembre de 1996 en Santander.

Texto:Pablo Cabezón. Fotos: Roberto Ruiz


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