El fin de toda investigación, también de las arqueológicas, es el de transmitir a la sociedad una serie de conocimientos, hipótesis y conclusiones, hasta el momento inéditos en muchos casos, que justifique el esfuerzo humano y económico realizado por particulares, instituciones y por los propios investigadores. Por ello, cuando los resultados de una excavación arqueológica alcanzan la publicación se cierra de forma feliz y exitosa un proceso que comenzó con la «destrucción» de un registro y de unas estratigrafías que «nunca» podrán volver a recuperarse.
En los tiempos que corren, con muchas regiones convertidas en un auténtico «queso gruyere», con una falta alarmante de criterios a la hora de conceder permisos de excavación por parte de las administraciones con competencias y con decenas de campañas realizadas a lo largo de los años en cientos de yacimientos de las cuales no ha quedado en muchos casos ni siquiera unas líneas escritas que sinteticen los trabajos desarrollados, resulta especialmente gratificante observar publicaciones como la recién editada por la Diputación de Palencia sobre las excavaciones arqueológicas realizadas en la villa romana de Quintanilla de la Cueza.
Bajo la dirección del investigador cántabro recientemente homenajeado, Miguel Angel García Guinea, y con la participación de numerosos arqueólogos de esta región en los trabajos de campo y en la publicación, entre los años 1970 y 1981 se puso al descubierto en las inmediaciones de Quintanilla de Cueza, cerca de Carrión de los Condes, una villa tardorromana extraordinaria, joya de la arqueología palentina junto a la mundialmente conocida villa romana de La Olmeda, próxima a Saldaña, y motor turístico de una provincia como Palencia que ha convertido a sus yacimientos romanos en emblema cultural.
El hallazgo casual por parte de un vecino de la zona de un fragmento de mosaico romano justificó una intervención que se prolongó hasta 1981, momento en el que concluyó la consolidación y restauración del conjunto musivario que ha otorgado, entre otras causas, una singularidad notable a este emplazamiento romano en medio de la meseta norte castellana.
A través del estudio de las estructuras arquitectónicas descubiertas, de los materiales cerámicos, vítreos, óseos, epigráficos, metálicos, monetarios. recuperados, de los mosaicos documentados y de los hipocaustos que calentaban las diferentes estancias, los investigadores han podido datar este yacimiento, en su época de apogeo, entre fines del siglo III y el IV, siendo la quinta centuria de la era un periodo de decadencia.
Título: La villa romana de Quintanilla de la Cueza (Palencia). Memoria de las excavaciones 1970-1981.
Director: Miguel Angel García Guinea.
Editan: Diputación de Palencia (Departamento de Cultura) y Junta de Castilla y León. Palencia 2000.
Páginas: 310, con ilustraciones a color.
Autores: Miguel Angel García Guinea, Gonzalo Alcalde, Luis Carlos Juan Tovar, Emilio Illarregui Gómez, Miguel Angel Puente, José Raúl Vega de la Torre, Teresa Cerezo Sánchez, Carmelo Fernández Ibáñez, Cesáreo Pérez González, Carmen Martín Gutiérrez, Angel Morillo Cerdán, Jerónimo Escalera y Domiciano Ríos.