«Más tonta es ella que no se va». «Será porque se lo merece». «Algo habrá hecho» Se habla con tanta ligereza. De todo y de todos. Y las palabras a veces son más duras que los golpes. Las marcas que dejan no se quitan. Ni siquiera con el tiempo. Y esas palabras a veces justifican, obligan a perdonar lo imperdonable, empujan a entender lo que no puede ni debe entenderse Y convierten a la víctima en culpable. Cantabria es la comunidad autónoma con menor porcentaje de denuncias retiradas por violencia de género. Ni una más. Ni una mano encima más, ni una amenaza más, ni una humillación más Sólo el 5,2% retira su denuncia. Vuelve al redil. Y aún son muchas.