eldiariomontanes.es
Lunes, 9 de enero de 2006
 Webmail      Alertas    Envío de titulares      Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
Articulos
¿Quién mató a Kennedy?
Hacía tiempo que nadie aparecía con nuevas pistas sobre el asesinato de Kennedy aquel 22 de noviembre de 1963, en Dallas. Todavía hoy da escalofríos asomarse por una de las ventanas del 'School Book Depository' desde donde se supone que el asesino disparó con un fusil, y donde existe un pequeño museo en homenaje al presidente asesinado. Según un reportaje del canal de televisión pública alemana ADR, el inductor del magnicidio fue Fidel Castro. De acuerdo con la información del semanario 'Spiegel', el reportaje se basa en datos recientemente desclasificados en México. Otros testimonios proceden del exilio cubano. En definitiva, el asesino habría sido Oswald, aproximado por Cuba por recomendación de los servicios secretos rusos.

Proponer respuestas a la pregunta sobre quien mató a Kennedy ha sido uno de los empeños más persistentes de los últimos cuarenta años.

Toda una generación recuerda donde estaba y qué hacía cuando supo de la noticia de Dallas. El mundo enmudeció por un instante e incluso un curtido periodista como Walter Cronkite sollozó ante las cámaras. Desde luego, la hipótesis cubana no es nueva. El propio hermano de Kennedy, Robert, no había sido ajeno a algunas tramas desde el gobierno para asesinar a Castro. Washington había impulsado el desembarco y desastre en Bahía Cochinos, en 1961. La amenaza que significaba el régimen de Castro para los Estados Unidos fue una presencia constante en la Casa Blanca de Kennedy.

Pasadas las dos del mediodía, en el avión que regresa a la capital, el vicepresidente Lyndon B. Johnson, hace su juramente presidencial. El avión toma vuelo al poco tiempo. Acababa la era de Camelot, con Jacqueline Kennedy llorando en el 'Air Force One'. Según algunos testigos de la época, Jonson creyó siempre que la mano de Fidel Castro estaba detrás del asesinato de Kennedy. Lee Harvey Oswald había sido detenido a las pocas horas, pero antes mata a un agente de policía. Al ser trasladado de los calabozos de la policía a la cárcel del condado, Oswald es a su vez asesinado a quemarropa por Jack Ruby, propietario de un cabaret de Dallas. Todo el mundo lo vio por televisión. La tragedia acumulaba incógnitas y misterios. No es probable que ahora todo quede aclarado con el reportaje de la televisión alemana. La minuciosa investigación presidida por el presidente de la Corte Suprema, el juez Warren, no llegó a conclusiones concretas. Desde el ataque japonés contra Pearl Harbor, nada había impresionado tanto al pueblo norteamericano. Visto desde hoy, el siguiente hito trágico iba a ser el atentado contra las Torres Gemelas.

Ahora, según la televisión alemana, existiría la suficiente evidencia como para vincular el asesinato de Kennedy con el régimen comunista de La Habana, una tesis que ha ido reapareciendo una y otra vez desde 1963. Según los nuevos datos, Oswald recibió sus últimas instrucciones en la embajada cubana en México. Anteriormente había viajado a Rusia. Fueron los agentes del KGB quienes le recomendaron a La Habana, según un telegrama descubierto recientemente en lo que fueron los archivos de la Unión Soviética.

Afirman algunos entrevistados que el asesinato del presidente Kennedy se ubica en la perspectiva de la crisis de los misiles que había tenido lugar un año antes. Entonces Kruschev había desplegado misiles nucleares en Cuba, unas instalaciones que fueron advertidas por Washington y negadas una y otra vez por Moscú.

El desenlace fue afortunado pero la crisis pudo llevar al mundo al abismo nuclear. Kennedy denunció el despliegue en el escenario de las Naciones Unidas y Rusia retiró sus misiles. Hubo, a otro plazo, el 'quid pro quo' de misiles norteamericanos en Turquía, fueran o no obsoletos. Un año después, de haberse sabido que Kennedy había sido asesinado por órdenes de Castro posiblemente hubiese activado en la opinión pública norteamericana un afán vindicativo, con la consecuencia de una invasión de Cuba y otro grave empeoramiento en las tensiones de la guerra fría tal vez con una suerte de conflagración mundial. Para el presidente Johnson, de saber los americanos que Castro estaba detrás del asesinato de Kennedy la reacción conservadora resultante habría dejado a los demócratas por muchos años lejos del poder, según es la opinión del general Haig, no siempre de fiar por su vana afición al protagonismo. Lo cierto es que, como en casi todas las tesis conspirativas, las piezas encajan. Indudablemente, el reportaje será un éxito hasta que en cualquier otro momento alguien crea tener otra respuesta a una de las preguntas espectaculares que el siglo XX dejó pendientes. La hipótesis de que Oswald asesinara a Kennedy por orden de Fidel Castro no es nueva, pero ahora reaparece basada en datos procedentes de archivos mexicanos



Vocento