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Lunes, 9 de enero de 2006
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Cantabria / SANTANDER
Tribuna Libre
El embrujo de la Alameda de Oviedo
«Lo conseguimos». Esto es lo que últimamente está en boca de todos los vecinos de la calle Vargas y San Fernando. Nos enteramos por los medios de comunicación y nos llenó de gran alegría quitándonos un gran peso de encima.

Y lo cierto, es que nos sentimos orgullosos de haber luchado todos juntos: compartiendo ideas, pintando carteles y sábanas, colaborando los unos con los otros. Una unión y una fuerza que nos ha servido para paralizar el proyecto del parking de Vargas. El esfuerzo de los seis meses de trabajo ha sido grande, pero ha merecido la pena; ya sólo nos queda esperar a que la decisión aprobada por la comisión se haga oficial.

La experiencia más impresionante vivida por la Agrupación se produjo el 17 de Diciembre cuando más de dos mil personas decidimos manifestarnos y salir a la calle, en una tarde lluviosa y fría en la que la solidaridad pudo contra el mal tiempo y Santander se convirtió en una ciudad llena de personas unidas bajo el mismo emblema: No al Parking, Sí a la Alameda.

La fuerza que este movimiento exclusivamente cívico generó, hizo que algunos pensáramos que en esta democracia, la voz del pueblo era importante y defender nuestro patrimonio una obligación y un derecho.

¿Hemos salvado la Alameda ó la Alameda nos ha salvado a nosotros?

Gracias a ella hemos recuperado la tranquilidad, la solidaridad, las señas de identidad de Santander, valores que, en estos tiempos en los que predomina la ideología de la oferta y la demanda, de la economía de mercado y sus fluctuaciones, son regalos tan preciados , que han servido para despertar conciencias y evitar errores.

La Alameda nació en 1833. Por aquella época la ciudad de Santander sufría de hambre y pobreza, así que el Sr. Alcalde decidió auxiliar a su pueblo y aliviar su situación empleando a las clases trabajadoras en la construcción de la misma, pero la guerra civil irrumpió de pronto, convirtiendo a los prisioneros carlistas en obreros pagados para continuar la obras y se plantan los primeros árboles, que recibían al caminante. En 1865, un grupo de jóvenes que eran llamados los muchachos de la 'crema' lanzaron la idea de celebrar en la Alameda las renombradas Ferias de Santiago, iniciativa que patrocinó el Ayuntamiento y llenaron de ilusión a muchas generaciones santanderinas.

El 29 de diciembre del 2005, la Alameda vuelve a estar unida al Ayuntamiento y al pueblo con la decisión tomada por el Sr. Alcalde, el cual pasará a formar parte de su historia y de su embrujo, al que nadie puede resistirse, ya que ablanda los corazones y nos hace más humanos.

La Alameda está viva: une, acerca, cobija, acompaña, defiende a los árboles, a los vecinos, enseña a no borrar los recuerdos, a dar valor a la historia del pueblo con su larga trayectoria. Desde la Agrupación de comunidades de vecinos damos las gracias a todos aquellos que han contribuido a que el proyecto del parking se paralice. «Hemos recuperado la tranquilidad, la solidaridad, las señas de identidad de Santander»



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