Aunque la Casa Real se esfuerza por transmitir el carácter familiar y casi privado de la ceremonia de bautizo de Leonor de Borbón, hija de los Príncipes de Asturias, el hecho cierto es que se van a poner en juego una serie de símbolos tanto materiales como humanos que lo elevan al máximo rango, a un acontecimiento de Estado. Nadie olvida que a quien se cristiana hoy, sábado, en el Palacio de La Zarzuela es a la primogénita de los Príncipes de Asturias, segunda en la línea de sucesión al trono después de don Felipe. Es decir, la futura reina.