A Mario Camus le cuesta mucho hablar de las historias que quiere contar y más cuando todavía no las está rodando porque le parece «pretencioso» comentar algo que no existe. Sin mirar por la cámara desde hace cuatro años cuando filmó 'La playa de los galgos', el coguionista de 'Roma', de Adolfo Aristaraín, está a punto de abandonar el dique seco porque, si todo le sale bien, en marzo dará la primera vuelta de manivela de 'El prado de las estrellas', argumento que le permitirá reencontrarse con los actores Álvaro de Luna y Manuel Alexandre.
Totalmente recuperado de una operación «fastidiosa», al realizador de 'Los santos inocentes' y 'La colmena' sólo le falta «un pequeño empujón» para completar la financiación de su nueva película, para la que ya cuenta con la ayuda de TVE, y de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, principal localización de 'El prado de las estrellas'.
Comillas, Santillana del Mar, Santander y Valderredible conformarán el universo de la próxima aventura cinematográfica de Camus. «Parece un argumento sencillo, pero no lo es. Es una historia sobre personas mayores que intentan ayudar a un joven. También muestra los pequeños problemas de la gente que vive en esta tierra y cómo se enfrentan a ellos con dignidad y nobleza. El título viene dado porque el protagonista, un jubilado, cuidaba vacas de chico en un prado y por la noche siempre estaba mirando a las estrellas», adelanta el también autor de 'La ciudad de los prodigios' y 'El color de las nubes'.
Resistentes
Camus volverá a contar con los veteranos Álvaro de Luna y Manuel Alexandre, nombres que completará con los de José Manuel Cervino y los de tres actores «de treinta y tantos» que todavía no ha cerrado. Dice el cineasta y guionista que el argumento de 'El prado...' surgió «porque conoces gente, te cuentan cosas y algunas se te quedan en la cabeza. Somos grandes observadores. Lo más bonito de este oficio es inventarte historias», resalta el veterano profesional, que adelanta que este reconocimiento cinematográfico a sus paisanos tendrá «un tono costumbrista».
«No es una superproducción. Tengo 70 años, conozco el oficio y he hecho muchas cosas. En mi carrera no he variado mucho, tuve unos años muy buenos, los 80, y siempre que he podido he apostado por películas sencillas, fáciles de entender y que mostraran la épica de las pequeñas cosas. Cinematográficamente hablando soy muy 'chevojiano'», dice el realizador cántabro, que se decanta «por la sencillez dentro de cierta épica costumbrista».
Dice Camus que el sector «ha cambiado mucho. Han desaparecido los creativos y están los gestores. Y luego está el público, que es un gran desconocido porque no sólo se ha producido un cambio en los directores, también en los que van a las salas. Yo puedo hablar con varias generaciones que me han acompañado a lo largo de muchos años, pero con los jóvenes no me entiendo. A partir de cierta edad, estás fuera de todo, incluso del lenguaje, pero hay que seguir. En el fondo somos eso, resistentes», concluye.
Mientras el cuerpo aguante, Mario Camus seguirá trabajando. De momento, ha tenido que aparcar una miniserie de televisión basada en tres cuentos de Camilo José Cela. «Fue un encargo de una productora gallega. El que fue secretario del escritor Fernando G.Corugedo y yo escribimos 'Historias de don Camilo', compuesta por tres capítulos de una hora y media de duración cada uno. Teníamos hasta las localizaciones. No sé muy bien qué pasó, pero no ha llegado a materializarse», relata el que firmó para la pequeña pantalla 'La vuelta de El Coyote', 'La forja de un rebelde', 'Fortunata y Jacinta' y 'Curro Jiménez'.