París puntualizó ayer que la adaptación de la disuasión nuclear francesa a la amenaza del hiperterrorismo de Estado no se dirige contra ningún país concreto ni está motivada por un contencioso determinado. No obstante, el general Henri Bentégeat, jefe del Estado Mayor francés, reconoció que Irán representa «una enorme preocupación» ya que muestra «in- tenciones extremadamente belicosas». Al día siguiente del renovado discurso nuclear de Jacques Chirac, que sorprendió por su tonalidad ofensiva, las autoridades francesas se esforzaron por matizar suposiciones e interpretaciones, en especial las que colocan a Teherán en el punto de mira. «No hay alusión a ningún país ni a ningún conflicto. Es la expresión de una doctrina que se modula en función del entorno estratégico», declaró Jean Baptiste Mattei, portavoz del Ministerio de Exteriores.
En referencia a las críticas surgidas en algunas cancillerias, el diplomático señaló que París dará explicaciones a quien las pida. «Nuestra doctrina nu- clear es francesa y sigue siendo disuasoria, responde al principio de precaución y, por tanto, no es intervencionista», dijo.