El Mercado del Este de Santander alberga una gran exposición colectiva integrada por los fondos de la colección del periodista y escritor Miguel Logroño, uno de los críticos de arte más importantes de la España de la Transición. La muestra, acompañada de un estupendo catálogo que reproduce la totalidad de la obra expuesta, lleva por título 'Reconocimientos. Colección Miguel Logroño' y ha sido comisariada por el director del Museo de Bellas Artes Salvador Carretero y el coleccionista y empresario José María Lafuente, actual propietario de tan singular legado.
La Colección Miguel Logroño nace y crece en el ámbito privado, al calor de una trayectoria profesional y personal caracterizada por su amor al arte, la cultura y el conocimiento, que atesora el recuerdo tangible de las intensas relaciones mantenidas con buena parte de los artistas que protagonizaron la escena española desde los años sesenta hasta hoy. Más de quinientas piezas conforman este acervo artístico, bibliográfico y documental, forjado en paralelo a su andadura como crítico de arte (en los ya desaparecidos 'Madrid', 'Diario 16' y en la revista 'Blanco y Negro'), organizador de importantes iniciativas expositivas y asesor artístico de la biblioteca del Museo Reina Sofía.
Artes plásticas
El apartado de artes plásticas de la colección incluye un impresionante repertorio de pinturas, dibujos, collages, esculturas, estampas y fotografías de creadores tan significativos como José Caballero, Barjola, Saura, Granell, Lamazares, Solano, Sempere, Canogar, Millares, Rivera, Genovés, Isabel Villar, Darío Villalba, Alfonso Fraile, Palazuelo, Farreras, Guerrero, Matta, Gordillo, Guinovart y un larguísimo etcétera. De su amistad con ellos nos habla la sorprendente relación de objetos autografiados, que ponen de manifiesto el trato humano que unió a crítico y artistas en su dimensión más personal y espontánea.
La exposición recoge también un homenaje a la galerista Juana Mordó en forma de un bodegón de cajitas «para guardar su memoria», rodeado de imágenes y textos dedicados a Cecil King, Alberto Sánchez, Maruja Mallo o Buñuel. Hay que subrayar asimismo la presencia de obras de creadores vinculados a Cantabria como Fernando Sáez, Enrique Gran, Eduardo Sanz, Juan Uslé, Eduardo Gruber, Xesús Vázquez o Pedro Palazuelos.
Entre las esculturas, destaca una pequeñísima 'Piedad' de Oteiza de los setenta, una cabeza de barro cocido de Leiro de 1980, el maniquí cubierto de versos que Xosé Carballido creó en homenaje a Michaux y la bella 'Guitarra lorquiana Nº 5' de Guinovart, además de obras de Chirino, Serrano, Julio López Hernández o Camin.
Decenas de fotografías ilustran este periodo de la historia de la cultura española con imágenes de muchos de sus protagonistas (Saura, Chirino, Viola, Antonio López, Barjola, Quirós, Borges, Alberti, Millares, Sicilia y otro largo etcétera), algunas muy divertidas (Genovés, Paredes Jardiel, Mignoni, Patricia Gadea, Manolo Montenegro, Juana Mordó, Lamazares, Leiro o el propio Miguel Logroño), tomadas por fotógrafos de la talla de Juan Dolcet, Pérez Mínguez o Rafael Bonache. Junto a ellas, varias portadas de 'Diario 16' anunciando las seis primeras ediciones del 'Salón de los 16'; aquellas exposiciones impulsadas por Miguel Logroño en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid entre 1981 y 1986, por donde pasaron algunos de los artistas más destacados del panorama plástico del momento.
Lujos bibliográficos
En lo que respecta al capítulo bibliográfico, el espacio expositivo se encuentra salpicado de vitrinas que constituyen un auténtico arsenal de cultura, con infinidad de libros-joya, primeras ediciones, catálogos de exposiciones referenciales, ensayos de estética, teoría e historia del arte, filosofía, literatura y poesía editados fundamentalmente entre los años veinte y los setenta. Se incluyen asimismo libros de artistas, secciones específicas a Picasso, Duchamp, el surrealismo y el dadaísmo, así como revistas y publicaciones históricas (caso de 'Proel' en Cantabria). A través de este fascinante itinerario se puede seguir la historia de las vanguardias artísticas, sus influencias y posterior evolución a lo largo del siglo XX, de la mano de nombres como Breton, Péret, Eluard, Aragón, Artaud, Char, Soupault, Tzara, Cocteau, Apollinaire, Picabia, Max Jacob, Valery, Michaux, Ortega y Gasset, D'Ors, Franz Roh, Guillermo de Torre, Gómez de la Serna, Torres-García, García Maroto, Giménez Caballero, Moreno Villa, Octavio Paz, Borges, Proust, Joyce, Rilke, Lautréamont, Max Aub, Rulfo, Huidobro, Brossa, Machado, Jiménez, Blas de Otero y prácticamente toda la nómina de poetas vinculados a la generación del 27, entre otros muchos. Y completa el recorrido una selección de catálogos de exposiciones comisariadas o promovidas por Miguel Logroño.
Vida dedicada al arte
En líneas generales, este valioso legado no sólo es testimonio de un momento artístico esencial en la historia de un país que transitaba de la dictadura a la democracia, sino también el de una vida apasionadamente consagrada al arte como es la de Miguel Logroño. Su colección, fraguada en la intimidad, constituye a todas luces ese «profundizar en las capacidades de la expresión, en los comportamientos de los factores que hacen visibles, inteligibles, como a la pintura, a los seres, el mundo y las cosas» de que hablaba el crítico a propósito de una exposición de Sean Scully en 1989. Sombras luminosas de un activo e intenso itinerario vital conforman esta cita para amantes del arte, de los libros y de esos pequeños objetos que engrandecen colecciones como la presente, fraguadas a base de múltiples 'reconocimientos'.