Algunos consideramos que el Reformismo es el gran olvidado de la escena política actual. ¿Por qué?¿Qué representa? En esta aproximación intentaremos dar respuesta a estas preguntas con la brevedad que exige una columna de opinión. En su manual sobre el reformismo Jovellanos profundiza sobre ésta corriente de opinión y su época, con la maestría que caracterizó su pensamiento político.(1744-1811) Pasó los tres últimos años de su vida entregado a la labor de luchar por la independencia española y de dotar a la nación de una Constitución
En nuestro país muy dado al etiquetismo, a veces se te puede imputar de imprudente cuando intentas profundizar en algunas corrientes filosófico-políticas frente a aquellos que se encuentran asentados en su sitial político-social, en la creencia, falsa, de que lo suyo es inamovible e inmutable y ese pensamiento es falaz en su origen y desarrollo.
Cierto que las ideas pertenecen al fuero interno de las personas pero aquellas se colectivizan, creando círculos de opinión, que serán minoritarios pero con aspiración de convencer democráticamente y hacerse mayoritarios. Diferente es que las minorías traten de imponerse, que no es posible.
El Reformismo tiene cierta analogía próxima con el llamado Centro político e incluso se le identifica con este. Esa forma de pensamiento pragmático tuvo que ser inventada en nuestro país para superar reticencias del paso de un régimen totalitario a otro democrático. Pero se trata solo de una analogía ambigua y coyuntural. Es cierto que ambos, el Centro y el Reformismo, tienen elementos comunes, pero les separa la accidentalidad que tuvo en nuestro país. Sobre el Centro y con el título 'Ese Oscuro Objeto del Deseo' opiné en estas mismas paginas (D. M 14-3-2001)
El Reformismo va innato en nosotros mismos porque en cualquier momento puede brotar cuando las practicas políticas sustentadas por las mayorías se eclipsan por la desfachatez e incumplimiento flagrante de sus líderes. Y digo mas, puede resurgir cuando la política de promesas electorales, fruto de buscar el poder por el poder, se convierten en vacuas, haciendo perder la ilusión del ciudadano provocando que este se refugie en la apatía, en el desanimo.. El Reformismo es todo lo contrario al estancamiento de las ideas, estas se desarrollan, se expanden, ilusionan, evolucionan al mismo paso que progresa la sociedad porque su basamento es el progreso intelectual del ciudadano.
Nuestra partitocracia nacida el año 1978 en que se promulgó la Constitución, (que definió en su tiempo Jovellanos como obra de la prudencia y la sabiduría, ilustradas por la experiencia) se sustenta en tres corrientes políticas, por definirla de alguna manera, las autodenominadas derechas e izquierdas y los partidos nacionalistas, llamados eufemísticamente periféricos. Dentro de los partidos denominados de derechas e izquierdas, se aglutinan, y más cuando están en el ejercicio del poder, grupos o segmentos de opinión dispares en pensamiento e ideario que producen confusión y confrontación que solo afloran con profundidad cuando ya no ejercen el poder.
Esto último tiene una explicación, con la que una amplia opinión de pensadores de nuestros tiempos están de acuerdo, salvo matices, y es que el concepto derecha e izquierda ha ido perdiendo virtualidad, «nada es inmutable ni menos las ideas». La definición debe de ser actualizada, aun cuando por determinados grupos de presión, se la quiere presentar como vínculo de enfrentamiento cuando bastantes de sus principios de los que se nutria ya han sido superados. En la actualidad los bloques de pensamiento, que son de siglas, representan simples maquinarias electorales cada cuatro años. Sin embargo el nacionalismo, el ius territori, es un fenómeno aparentemente en alza, dándose la paradoja de aliarse con el socialismo, basta con mirar a Catalunya, Galicia etc. Y es que el nacionalismo, que debía haber sido superado, le ha ocurrido todo lo contrario, ha crecido y ese crecimiento se ha debido sin duda por haberse alimentado en censuras y limitaciones de expresión colectiva, adquiriendo mas importancia el territorio que el pensamiento. «En Cantabria por contra existe un tercer partido con un hecho diferencial que admite en su seno diferentes formas de pensamiento, cual cajón de sastre, con una ambigüedad calculada milimétricamente pero que les une un común denominador, nuestros intereses desde aquí, Cantabria». Desde estas líneas debemos romper una lanza a favor del Reformismo como figura de pensamiento, en la creencia de que debe de volver como tal, ya que una democracia consolidada no se debe permitir el lujo de no contar con él.
El Reformismo como movimiento de pensamiento avanzado, los protagonistas de su existencia, siempre fueron gente ilustrada que sabia contactar con segmentos de opinión defraudada por las falsas promesas de políticos arribistas, verdaderos mediocres, que no servían a la política sino se servían de ella para sus logros personales. En nuestro país y en Cantabria tenemos sobrados ejemplos de lo anterior pero también coexisten alguna que otra 'rara avis'
En Cantabria, nuestra tierra, hemos escuchado demasiadas veces a todos los niveles que somos una población victimista, pesimista y frente a esos sentimientos de un pasado mejor, se articulan frases bonitas, palabrería en definitiva. para intentar superarlo. Y es que Santander no puede olvidar que dispuso de una burguesía culta, preparada, ilustrada, avanzada en los negocios y tráficos marítimos con las Américas e Inglaterra pero esa clase social burguesa desapareció con la muerte de los emprendedores, 'los abuelos', quedando sus descendientes como simples rentistas, recordando tiempos pasados mejores que no volvieron y que lo resume una frase... «mi abuelo tuvo». La desaparición de los negocios de trueque, el hundimiento de nuestra economía local y el refugio en el provincianismo, hizo desaparecer esa corriente política, ilustrada, reformista. Quizá con el cambio estructural que se avecina, mejoramiento económico y asunción de nuevas ideas vuelva a aflorar esa corriente política. Falta hace.