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Domingo, 29 de enero de 2006
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OPINIÓN
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La tregua de ETA
El presidente Zapatero ha declarado en la Cuatro que estamos «en el comienzo del fin de la violencia» y nadie se ha conmovido. Porque... ¿qué se quiere decir con una frase tan indefinida? Por otra parte no es la primera vez que indica de forma vigorosa el anuncio de una tregua de ETA . Es ya una historia cansina esta de insinuar negociaciones y negarlas en cuanto se produce un nuevo atentado.

¿Qué hay de cierto en estas palabras del presidente? En primer lugar, sabemos que el Gobierno está en conversaciones con el entorno de ETA prácticamente desde que está en Moncloa. Está comprobado que dirigentes del Partido Socialista Vasco mantienen regularmente contactos. Más aún, estas negociaciones han culminado en la revisión de algunos escenarios que Otegui ha descrito con gran precisión. La tregua daría paso a unas conversaciones entre el Gobierno, ETA y los partidos abertzales en dos mesas distintas: por un lado una mesa en la que tan solo estarían el Gobierno y ETA, y otra en la que se sentarían también el PNV, EA, Batasuna, el Partido Comunista de las Tierras Vascas e IU. La primera de las mesas estaría dedicada a cuestiones monográficas relacionadas con los presos y la segunda al escenario institucional del País Vasco. Periódicamente Otegi recuerda la vigencia de este proyecto que, por supuesto, nadie niega en el entorno del Gobierno. Hace tan sólo unos días el dirigente etarra explicaba el auto del juez Grande Marlaska mediante el que había prohibido la celebración del Congreso de Batasuna en Baracaldo como una obstrucción al proceso de negociaciones.

Es obvio que Zapatero lanza estos mensajes con el fin de vender su 'talante' negociador y, de paso, vendernos los nuevos estatutos, el catalán por ejemplo. Está convencido, por otra parte, de que la ciudadanía es tan sensible a la paz que está dispuesta a aceptar a cambio determinados principios. Se trata de un mensaje mediático, de un cierto lavado al cerebro colectivo, bastante poco digno desde el punto de vista democrático ya que anuncios de este porte deberían venir acompañados de algún tipo de precisión. Lo que sí hace Zapatero es alguna advertencia relacionada con la tregua. Por ejemplo el jueves pasado nos advirtió que sería bueno que cicatrizaran las heridas. ¿Las de las víctimas? ¿Mikel Buesa debería olvidar el asesinato de su hermano hasta el punto de aceptar una negociación en determinadas condiciones? La viuda de Baglieto ¿tendría que aceptar la vecindad provocadora del asesino de su marido en su propia casa. Las asociaciones de víctimas del terrorismo? ¿deberían aceptar trueques indignos en relación con las condenas de los asesinos? En definitiva ¿qué precio tendría que pagar el sistema democrático desde el punto de vista incluso 'territorial' con tal de que ETA escape a la derrota polícial?

¿Nos anuncia el Presidente el comienzo del fin de ETA o el comienzo del fin de la dignidad nacional? Esta es la cuestión.



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