eldiariomontanes.es
Domingo, 29 de enero de 2006
 Webmail      Alertas    Envío de titulares      Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


Vida y Ocio / TELEVISIÓN
El Invento del Maligno
Amarillos
Cuatro ha recuperado para su 'parrilla' un vetusto programa de entretenimiento que aquí se llamó 'Humor amarillo' y emitió Telecinco. 'Humor amarillo' es en realidad 'Takeshi's Castle', un concurso dirigido por Takeshi Kitano donde los concursantes son sometidos a pruebas de riesgo que, habitualmente, terminan con lesiones menores y golpes mayores. La cosa consiste en que usted ve el mamporro y rompe a reír, y ya está.

Hay mucha gente que se queda pasmada al ver cómo los concursantes se sacuden golpes brutales con tan alegre obstinación. Pero los dolorosos ejercicios de 'Takeshi's castle' son amables bromitas televisivas si los comparamos con las prácticas que uno descubre en las fiestas populares de la India, China o el propio Japón. 'Son masocas', oyes decir por ahí. Pero no, todo es un poco más complicado. En las civilizaciones orientales, como norma general, el concepto de individuo es sensiblemente distinto al que nosotros nos gastamos; de hecho, hasta hace poco no podía decirse que allá existiera propiamente un concepto de 'individuo' al estilo occidental. En ese paquete entra un rasgo singular que es el desprecio del dolor. 'Desprecio' no quiere decir que a los chinos no les duele, sino más bien que el dolor tiene una importancia relativa, tan relativa como el individuo.

En Occidente reservamos la aceptación voluntaria del dolor para situaciones de abnegación extrema, ya sea en la fe o en el amor. En Oriente todo funciona de otro modo: el faquir, el flagelante o el kamikaze, que son prototipos propiamente orientales, representan formas rutinarias de dolor voluntario. La aceptación -y hasta la búsqueda- del dolor dota a la espiritualidad oriental de una impresionante capacidad de elevación.

Por supuesto, eso funciona también en otros aspectos bastante menos edificantes. Es lo que vemos, por ejemplo, cuando estudiamos la historia de las guerras y las revoluciones en las culturas orientales, cuya violencia nos parece -y lo es- extraordinariamente desmedida. La zarabanda de golpes de 'Humor amarillo' es una versión televisiva y, por tanto, trivializada de esa constante antropológica.

Japón ha sido la sociedad más occidentalizada de Oriente, de modo que es también la que más lejos ha llevado la trivialización, la banalización, la conversión en espectáculo de masas de este rasgo cultural. 'Takeshi's Castle' es un vivo ejemplo.

Todo eso llega aquí para que nosotros, espectadores pasivos, lo veamos y nos echemos unas risas. Eso ya no es un rasgo oriental, sino occidental: lo inventaron los etruscos y, andando el tiempo, terminaría como lucha de gladiadores en el circo romano. Por supuesto, también es una versión trivializada, banal.



Vocento