El Gobierno danés llamó ayer al diálogo para solucionar la crisis por las caricaturas de Mahoma y aunque calificó de «aterradores» los ataques contra las sedes diplomáticas en Siria y Líbano, se opuso a sanciones contra estos países. El ministro de Asuntos Exteriores, Per Stig Moeller, señaló que había recordado a sus colegas sirio y libanés que la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares les responsabilizaba de la seguridad de las embajadas y consulados y los instó a rebajar la tensión, que ha sufrido una escalada en los últimos días. En declaraciones anteriores a la radio pública DR, el ministro mostró su temor porque la situación acabe fuera de control y avisó de que eso podría «costar vidas humanas». «El único camino es el diálogo, sólo los extremistas y los fanáticos se benefician de esta situación. Necesitamos generosidad y no animosidad», agregó Moeller en la conferencia de prensa.