Tener un yate de 24 metros de eslora es un lujo al alcance de pocos, pero un bote de remos, una zodiac o una motora para bañarse con la familia o a pescar algo para la cena, ya es otra cosa. La flota deportiva crece en clientes, ya no es cosa de marinos jubilados que matan la afición a la mar saliendo en bote de remos. El Gobierno regional, consciente de que el ocio turístico va unido en la comunidad cántabra a la tradicional faceta marinera de la que se hace gala, proyecta construir varios deportivos. El Plan de Puertos Deportivos avanza lentamente. Sólo en Laredo se ha adjudicado la obra.