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Lunes, 13 de febrero de 2006
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Vida y Ocio / CULTURA
Comic
Futuro imperfecto
El talento de diversos autores fabrica pesimistas visiones del mañana
TRIBUS URBANAS. Jóvenes, Originales y conflictivos.
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Elementos de evasión aparte, el recurso de ambientar los argumentos en un futuro próximo o distante sirve para extrapolar hasta consecuencias extremas los peores presagios del presente.

Lo que a veces da lugar a un grandilocuente espectáculo y otras a una peripecia individual, cuando no constituye una amalgama de ambos. Y en ocasiones, por añadidura, participa de otros géneros al incluir ingredientes propios de la narrativa de horror, de la fantasía heroica o del drama intimista.

'Blackmark'

El fallecido maestro Gil Kane (1926-2000) se caracterizó por su inquietud creativa perenne, tanto dentro de las «majors» como, sobre todo, en sus proyectos más arriesgados y personales. Ejemplo de lo primero fue su actualización gráfica de superhéroes como Atom y Green Lantern en los años 60 o su adaptación de 'El anillo del Nibelungo' en 1989. Y pruebas fehacientes del segundo caso lo constituyen sus pioneros experimentos con el formato de novela gráfica. Como el fallido intento de 'His name is Savage' en 1968, proyecto que se adelantó a su época, o como el titulado 'Blackmark', cuyo primer libro apareció en 1971.

Se trata de un relato futurista que incorpora elementos de 'espada y brujería', género a la sazón en pleno auge. Narra una fantástica odisea con ingredientes mesiánicos y artúricos: la del joven Blackmark en la Nueva Tierra, el esclavo destinado a unificar una humanidad dispersa y atemorizada derrotando a los tiranos mutantes que rigen los páramos nucleares con sus demonios mentales.

El dibujo de Kane es tan vigoroso como espectacular, de elegantes anatomías y estilizados diseños. Sus atrevidos escorzos y su tensión dinámica le asimilan a un neoclasicismo casi manierista, mientras que la abundante prosa concede protagonismo al componente literario.

Un volumen de Norma recoge en 256 páginas los dos libros de que consta la obra junto con una semblanza del autor a cargo de Gary Groth, editor de Fantagraphics.

'Lupus'

El suizo Frederik Peeters acompaña al lector en una travesía galáctica propia de siglos venideros en el álbum titulado 'Lupus', publicado por Astiberri y nominado al premio Alph´Art en el Salón Internacional de Angoulême. Ambicioso proyecto previsto para cuatro libros, se centra en el periplo sideral de dos amigos que recorren planetas en pos de nuevas sensaciones y buscando disfrutar de los placeres locales.

El escenario extraterrestre no es óbice para la odisea intimista, para el aprendizaje vital y la descripción de la compleja relación entre Lupus y Tony. Con un trazo de pincel muy libre y absoluta expresividad en la mancha negra, Peeters desarrolla una fábula espacial menos centrada en la pura ciencia-ficción que en la peripecia humana: una aventura que se sirve de la fantasía pero transcurre con igual intensidad en paisajes imaginarios que en el interior de los protagonistas, viajeros del cosmos marcados por los sentimientos y por el encuentro con una extraña y atractiva muchacha que precipitará dramáticamente los acontecimientos.

De este singular autor de 32 años, Astiberri ha publicado también títulos tan originales como 'Constellation' y tan imprescindibles como 'Píldoras azules'.

'Caín'

Una de las más desoladoras visiones del futuro es la que ofrece la serie 'Caín', cuyas páginas recopila Norma en un álbum de su nueva colección 'El Día Después'. Serie que fue dibujada en su etapa argentina por un Eduardo Risso hoy consagrado en títulos norteamericanos como 'Johnny Double', 'Hellblazer' y, sobre todo, '100 balas'. El guión corrió a cargo del fallecido Ricardo Barreiro, veterano de la ciencia-ficción con series como 'Ciudad', 'Slot-Barr' o 'Estrella Negra' y con quien el dibujante había trabajado previamente en 'Parque Chas'. Ambos proponen una sociedad totalitaria pautada por la corrupción, el control policial y la marginación de lo más débiles. Un contexto que el dibujante de 'Yo, vampiro' describe con su habitual maestría para la elección de planos y un dramático sentido de la iluminación.

El joven Caín renace por dos veces para enfrentar su destino aciago y buscar una identidad perdida entre la delincuencia extrema, las intrigas de los poderosos y la prepotencia de los medios de comunicación.

'Singularity 7'

Directamente inmerso en el género terrorífico que tan bien ha sabido mezclar el cine con la ciencia-ficción, surge 'Singularity 7' como un aterrador vaticinio del mañana. Norma Editorial publica también esta obra realizada por un moderno especialista del horror como Ben Templesmith, dibujante de la premiada '30 días de noche'.

Trillones de robots microscópicos han invadido la Tierra. Como resultado, los seres humanos son reconstruidos y asimilados a una inmensa red mientras el mundo resulta devastado y rehecho bajo la voluntad de un ente todopoderoso y perverso: la Singularidad. Escasos supervivientes viven en ciudades subterráneas y solo siete hombres 'especiales' pueden caminar por la superficie, defendiéndose de los monstruos creados por los nanites mientras intentan inocular un virus letal al sistema.

Al igual que en 'Criminal Macabre', el autor contrapone figuras sencillas de línea rápida con las texturas pictóricas de una paleta dominada por una fría gama de grises y ocres. Recrea siniestros escenarios definidos por una atmósfera densa y ominosa a la vez que por un tenebrismo difuso, mostrándose deudor de la técnica de Bill Sienkiewicz tanto como de la estética de David Fincher o los hermanos Wachowski.

'The Originals'

Dave Gibbons ha sido el dibujante responsable de distopías tan celebradas como las que propusieran guionistas del calibre de Alan Moore y Frank Miller en 'Watchmen' y 'Give me Liberty' respectivamente. Ahora afronta en solitario su particular visión de los años por venir en una especie de Quadrophenia futurista titulada 'The Originals', publicada por DC Comics y cuya versión castellana corre a cargo de Planeta-DeAgostini.

El autor británico reescribe a lo largo de 156 páginas el enfrentamiento entre los mods y los rockers en una Inglaterra futura y tecnologizada. Los scooter son antigravedad pero la esencia es la misma de los años 60: mientras los Originals optan por la elegancia y las drogas de diseño, los Guarros prefieren el cuero negro y la motocicleta grasienta. Música y violencia siguen siendo ingredientes fundamentales en la historia del joven Lel y su amigo Bok, de la encantadora Viv, el prepotente Ronnie y el pusilánime Warren, donde la pertenencia a las tribus urbanas responde a la incertidumbre adolescente y nace de la crisis vital y familiar frente a un mundo hostil de porvenir oscuro. Gibbons practica el estilo meticuloso y limpio que le caracteriza para recrear en blanco, negro y gris una ambientación aséptica, a la vez fantacientífica y retro.



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