-¿Qué sintieron cuando se anunció el derribo de la lonja?
-El cariño por el edificio tras trabajar, pensar e imaginar en lo que se pudo convertir hace que nuestra opinión esté claramente por la rehabilitación. Respetamos arquitectónicamente el edificio, creemos en sus posibilidades y por supuesto en lo que va a suponer en calidad de vida y prestaciones a los vecinos de la zona.
-Pero eso puede ser en otro sitio...
-Es imprescindible que las ciudades atiendan a su memoria histórica fomentando su identidad. Cuando existe un patrimonio de valor, aun siendo simbólico, debe conservarse, ya sea mediante la rehabilitación cuando su uso se mantenga o bien a través de su acondicionamiento para reconvertir sus posibilidades.
-¿En qué consistía su propuesta?
-La propuesta planteaba un edificio abierto, donde el paseo marítimo penetra y continúa bajo su techo acristalado, dotándolo de nuevos usos.
-¿Siguieron algún modelo?
-Proyectos como la rehabilitación del Covent Garden Market de Londres, en su día antiguo mercado de flores, frutas y hortalizas, es el mejor ejemplo, salvando las distancias, de lo que era nuestra propuesta, la cual incluía, a semejanza del antiguo mercado londinense, parques infantiles, tiendas, actuaciones callejeras, cafés, locales sociales, oficinas y la sencilla pero admirable sala de subastas reconvertida en teatro.