Segunda jornada de programas sobre el golpe del 23-F, al hilo de los veinticinco años de aquello. Ahora ha sido 'Informe Semanal', en TVE-1, quien nos acercó al recuerdo. Y lo ha hecho de una manera singular: contándonos cuál fue el papel de la propia TVE en esa jornada. Pudimos ver imágenes del suceso, incluidas algunas poco comunes, y también nos ofrecieron testimonios de personas que en aquel momento ocupaban posiciones de relieve en TVE y en el país.
Los periodistas tenemos cierta abusiva tendencia a considerarnos protagonistas de las historias que contamos, lo cual no deja de ser una forma de solipsismo. El relato de 'Informe Semanal' sobre el papel de TVE en el 23-F pecó de eso y de algunas otras cosas más.
Es verdad que cuando uno vive un acontecimiento histórico, aunque sea de la forma más pasiva, tiende siempre a narrarlo en primera persona, como si hubiera desempeñado un papel central. El 23-F es uno de esos acontecimientos y todos cedemos al protagonismo de un enorme Yo (que nos lo cuenten a quienes, por azar cronológico, lo vivimos como soldados de a pie). Del mismo modo, TVE nos lo explicó como si todo hubiera girado en torno a los viejos estudios de Prado del Rey. Podemos excusar la osadía en nombre de eso que se llama «memoria», que siempre es una narración subjetiva; al fin y al cabo, toda vida es un relato. Pero el espectador que no supiera nada sobre el 23-F podría llegar fácilmente a tres conclusiones completamente erróneas.
Una, que gracias a la tele España se enteró del golpe de Estado, pero eso no es verdad: gracias a la tele supimos que algo tremendo había pasado en el Congreso, pero, después de las seis y media de la tarde, quien informó a los españoles fue la radio, auténtica protagonista periodística de aquella jornada.
Segunda conclusión, que el control de TVE fue uno de los grandes asuntos del golpe, pero eso tampoco es verdad: exceptuada la llegada a RTVE de un destacamento que no sabía si iba a conquistarla o a defenderla, los golpistas prescindieron de apoderarse desde el primer instante de la única televisión del país (lo cual suscita muchas preguntas sobre la planificación del propio golpe).
Y tercera conclusión, que TVE fue pieza esencial en la resolución del golpe, pero esto es una verdad a medias: el discurso del Rey en la tele fue fundamental, por supuesto, pero, por un lado, TVE era la única tele que había, y por otro, su papel fue exclusivamente instrumental, y lo mismo hubiera podido servir para una cosa que para su contraria.