LA polémica del vídeo de las Noticias de La 2 llegó el otro día al Congreso. Carmen Caffarel compareció para dar su versión de los hechos. Los resumimos: en un vídeo sobre las torturas en la prisión iraquí de Abu-Graib «se colaron» imágenes de Rajoy y Acebes; el PP denuncia manipulación; TVE sostiene que todo fue un error «técnico y humano». La comparecencia de Caffarel mantuvo su perfil habitual: rifirrafe; es verdad que la directora general estuvo inusualmente tensa. Pero en esa sesión parlamentaria ocurrió algo aún más extraordinario, y es que por allí apareció también, escoltando a su jefa, el director de informativos de TVE, Fran Llorente, para sostener la tesis de que la aparición de Rajoy en aquel vídeo fue puramente accidental. ¿Fran? ¿Y qué hace ahí Fran? ¿Qué hace un periodista asumiendo una responsabilidad política? Aclaremos las cosas. En la cúpula de RTVE hay puestos de carácter profesional, otros de carácter político y otros, en fin, de carácter mixto. El puesto de carácter político por antonomasia es el del director general. Los puestos mixtos son los directores de ramo, esto es, TVE, RNE, etc.; son mixtos porque se requiere compatibilidad política con el que manda, pero el perfil del elegido ha de ser profesional. Y luego están los puestos profesionales puros, es decir, aquellos que son -o deberían ser- ajenos a la esfera de los partidos. El puesto de director de Informativos de TVE no es un puesto político. No lo es, al menos, de manera formal, ni debe serlo. El rango de ese puesto tiene que ser profesional. En ese sentido, su ámbito de responsabilidades se circunscribe a la empresa, esto es, RTVE, y el lugar natural donde debe dar explicaciones es, en su caso, el Consejo de Administración.
Lo que ha hecho Fran Llorente al acudir a las Cortes, aunque no asistiera como interpelado, es absolutamente irregular: dota de naturaleza política a un puesto cuyo rango debe ser exclusivamente profesional. Sobre este error, Llorente ha cometido otro: responder a las acusaciones de la oposición en términos no profesionales, sino, una vez más, políticos, buscando entablar con el PP un debate de tipo partidista.
Y como Fran Llorente ha ido a las Cortes a entablar un debate de carácter político en un tono deliberadamente político, no hay más que una conclusión posible: Fran Llorente ha politizado la dirección de informativos de TVE, error del que sus predecesores habían huido como de la peste.
Aquí ya no se trata de quién tiene razón en la polémica del vídeo torturador. Tal y como Fran ha dejado las cosas, ahora la cuestión es que el cargo de director de informativos se ha convertido en un cargo de perfil político. O sea lo contrario de lo que debe ser.