El Gobierno francés va a acelerar la fusión de la pública Gaz de France y la privada Suez para cortar el paso a la italiana Enel hacia esta última, lo que dará lugar al nacimiento de un gigante mundial de la energía.
En nombre del 'patriotismo económico', el primer ministro francés, Dominique de Villepin, en persona y en una alocución solemne, dio luz verde ayer al matrimonio entre Gaz de France (GDF, con 80,2% del capital en manos del Estado) y el franco-belga Suez, cuyas modalidades deberían perfilarse hoy, lunes.«La independencia energética de nuestro país es un reto estratégico para Francia», subrayó Villepin, días después de que el grupo energético italiano Enel mostrase su interés por Suez. El hecho de que París haya tomado cartas en el asunto de la fusión de GDF y Suez, cuyo principio aprobaron el sábado los Consejos de Administración de ambas empresas, ha molestado en Roma.