Con una ceremonia solemne, pero al mismo tiempo alegre y emotiva, la socialista Michelle Bachelet, una doctora de 54 años, separada y con tres hijos, asumió ayer la presidencia chilena. Vestida de traje blanco, la nueva jefa de Estado saludó a mandatarios y ministros de más de 200 países. «¿Prometéis desempeñar fielmente el cargo de presidenta de la República y guardar la Constitución y las leyes?», le preguntó el senador y ex presidente Eduardo Frei (1994-2000), encargado de tomar el juramento. Respondió sin llorar, pero con los ojos húmedos: «¿Prometo!».