«La idea surgió el pasado año en un viaje que realicé al Sáhara junto a Julián Bárcena, concejal de Valderredible. Comprobamos la situación tan precaria en la que un profesor daba clase a 17 niños ciegos y discapacitados en Rabuni, y prometimos nuestra ayuda para la construcción de un colegio de educación especial». Así relató Ángel Calderón, alcalde de Valdeolea, el germen de lo que hoy es el compromiso de seis municipios cántabros para financiar la construcción de un centro para niños discapacitados.