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Domingo, 26 de marzo de 2006
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Crónica / INTERNACIONAL
INTERNACIONAL
Sharon, el candidato ausente
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La inesperada desaparición política de Ariel Sharon el pasado 4 de enero ha marcado de manera moderada la campaña electoral, sin que su figura haya llegado a ser central en los discursos y en los anuncios publicitarios que se han prodigado durante estos últimos días. Lo cierto es que el legado del jefe del Ejecutivo -la retirada de Gaza y el anuncio de evacuaciones adicionales de parte de Cisjordania- ha estado en boca todos. Y el propio Ehud Olmert, el nuevo líder de Kadima, se ha presentado a sí mismo como el sucesor natural del desafortunado político, que continúa hospitalizado.

Pero la población israelí está acostumbrada a que sucedan hechos trascendentales continuamente. Y de ahí que, tras algunos días de conmoción, la tragedia de la desaparición de Sharon haya sido asimilada por la gente como algo inevitable. De hecho, los periódicos hebreos apenas publican información sobre el estado de salud del enfermo.

El primer ministro era un político al que no le gustaba comentar lo que pensaba hacer o deshacer y si habló de sus planes futuros con alguien, ése debió ser Olmert, quien se había convertido en su mano derecha y le apoyó ciegamente en cada capítulo de la desconexión de la Franja.

Además, Sharon disfrutaba de un ascendente único entre los israelíes. Su brillante, aunque polémica, carrera militar avalaba las decisiones que tomaba. Los judíos le llamaban 'guibor Israel', es decir héroe de Israel. Olmert, que no es ningún político insigne, tendrá que actuar con menos exabruptos y de una manera más diplomática para ganarse el apoyo de la gente.



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