Las conversaciones entre el PSOE y ETA venían celebrándose desde hace cuatro años y, con un carácter plenamente negociador, desde que Zapatero llegó a la Moncloa. Se ha podido comprobar que ha sido cierto el papel desempeñado por el dirigente vasco Eguiguren. Se sabe, asímismo, que Rodríguez Zapatero conocía al menos el comunicado que leyeron el miércoles los encapuchados de ETA. Puede concluirse, por tanto, que todo estaba atado. Se confirma ahora que tenían fundamento las sospechas de que el fiscal general del Estado estaba en el 'secreto' de las negociaciones. Todo esto resta espontaneidad al anuncio del alto el fuego y reconduce la decisión de ETA al contexto general de la política de Zapatero en relación con un cambio de modelo de Estado concretado en los nuevos estatutos. Respecto al País Vasco era claro que la sustitución del Estatuto de Guernica debía pasar por la participación de ETA o su entorno.
Las críticas de Alfredo Rubalcaba a quienes han vinculado la tregua de ETA a la aprobación del Estatuto catalán se han derrumbado, en mi opinión, en unas horas y no precisamente por las argumentaciones del PP sino por los testimonios de los nacionalistas catalanes. Carod Rovira ha ligado el alto el fuego de ETA con sus conversaciones con representantes de ETA en Perpiñán. Para Artur Más hay una secuencia lógica entre la tregua y la aprobación del Estatuto catalán. ETA, además, ha querido dejarlo claro y el comunicado se ha producido a las veinticuatro horas de que la Comisión Constitucional aprobara el texto. Había, por tanto, un interés por parte de ETA en integrar 'el proceso de paz' en el diseño global del 'nuevo' Estado plurinacional e incluso pluriestatal que está llevando a cabo Zapatero. El primer paso habría sido el Estatuto catalán y el segundo el vasco. Las condiciones del comunicado de ETA son, en realidad, la materia sobre la que trabajarán las dos mesas propuestas por Otegui a Eguiguren: en torno a una de ellas se sentarían el Gobierno y ETA y tendrá como asunto la cuestión de los presos y, en torno a la otra, los partidos vascos tratarán los contenidos del nuevo Estatuto ¿Cómo podrá participar Batasuna en este proceso?. Ahí aparece la exigencia de la derogación de la Ley de Partidos.
La pregunta que provoca, obviamente, el comunicado de ETA se refiere a la actitud que podrá tener el PP. ¿De colaboración con el Gobierno en la perspectiva de la paz? Siempre que ésta no tenga un precio político y siempre que se respete el Estado de Derecho. En estas condiciones el margen del Gobierno es mínimo. Es muy difícil imaginar hasta dónde puede llegar la colaboración del PP como lo es la del poder judicial y las fuerzas de seguridad del Estado. La frase de José Blanco respecto a la necesidad de que los jueces "remen a favor" del proceso de paz denuncia la sensibilidad del partido en el gobierno en relación con la prevalencia del Estado de Derecho.
Después de los primeros momentos ha bajado el optimismo de los más confiados: la interpretación del comunicado no permite pensar en la desaparición de los métodos de extorsión de ETA a los empresarios ni en la normalización de las juventudes de Batasuna en las calles del País Vasco. Se trata de un 'alto el fuego', no de la desaparición de todo tipo de violencia. El hecho de que los tres comunicantes aparecieran protegidos por capuchones es una buena prueba de los escasos deseos de la banda a salir de la clandestinidad. No hay, por tanto, garantías de que esta tregua represente un actitud distinta a la que ha tenido ETA en ocasiones anteriores. En todo caso, ETA no ha renunciado a ganar la guerra frente al "Estado".