Durante mucho tiempo los hombres han dominado el espacio público y han ejercido también su poder en privado, sobre todo su familia. Este poder ha dado origen a un sistema de jerarquías. De acuerdo con el sistema social, ambos sexos hemos desempeñado siempre papeles sociales diferentes.
Afortunadamente esta situación está cambiando y los papeles sociales no difieren tanto. Las diferencias iban desapareciendo poco a poco sobre todo en la lucha de las mujeres, pero también los hombres empiezan a hablar de beneficios para todos.
Ya en siglo XVIII se empieza a insinuar en una obra de teatro la relación de hombres y mujeres de cara a la consecución de la igualdad sexual y se mantiene que debido a las circunstancias sociales las mujeres no tenían ningún derecho civil, es decir, no solo no tenían derechos políticos, sino tampoco civiles, no tenían ningún derecho de asociación pública sin consentimiento de su marido.
A pesar de todo, en este momento aparecieron los primeros hombres que destacaban en su teoría por la igualdad. Precisamente fue un hombre que presentó la primera petición de derecho al voto femenino. También algunos autores de libros transmiten a los hombres una serie de argumentos tratando de convencer de que tienen que acceder a la igualdad sexual.
Uno de los autores propuso un argumento que lo llamó «argumento de compañera», quiere decir que la relación más estrecha entre hombre y mujer es la de matrimonio, donde empieza la igualdad y después se desplaza a la vida social.
Había hombres que ya entonces con su teoría empezaban a luchar por la igualdad. Si nos acercamos a nuestros tiempos y a nuestra sociedad, vemos cambios muy significativos.
No podemos globalizar el tema, no es lo mismo hablar de lucha por la igualdad en los países árabes que en los países europeos. Si nos detenemos en nuestro país vemos un equilibrio importante en la igualdad.
A pesar de que algunos hombres creen que después de las luchas feministas se ha creado una nueva situación; su identidad, su pareja, sus roles sociales y familiares han sido cuestionados. Sin embargo este nuevo equilibrio entre los sexos es la mejor ocasión para que los hombres piensen y organicen de diferente manera su existencia. Los hombres buscan y reclaman nuevas referencias.
Cada vez hay más hombres que no les afecta cuando no pueden interpretar su papel de «macho», seguro de sí mismo o porque no son considerados super hombres, por el resto de los hombres a causa de su físico, su carácter, su comportamiento o su sexualidad.
Para muchos la igualdad no significa el fin de un modelo, significa algo más importante que es la búsqueda de un modelo nuevo. Cada uno de nosotros y nosotras y la colectividad tiene la posibilidad de reconstruirse. La primera etapa consiste en cuestionar diariamente nuestras actitudes, comportamientos y valores.
Este cuestionamiento de facetas enteras de nuestra vida no es fácil. Conocerse mejor, saber expresarse mediante otras formas de vida, modificar las relaciones con mujeres u otros hombres; en cierto modo descubrir algo interesante, algo que te pueda hacer feliz a tí y a los demás.
Los hombres que han optado por la lucha han experimentado que afirmarse como un macho dominante implica también una amarga competición entre los propios hombres, unas relaciones superficiales donde las emociones y los sentimientos no tienen ningún lugar y son tan importantes en la vida.
Diariamente nos cruzamos con los hombres que llevan sus hijos e hijas al colegio, los hombres que van de compras, hombres que se dedican al cuidado de su casa. Estos hablan de una experiencia extraordinaria que sirve para lograr unas relaciones interpersonales más placenteras o incluso una concepción diferente de la vida. No nos ayudan a conseguir estos objetivos los procesos de la socialización a través de los cuales las personas asumimos normas y reglas de comportamiento.
Gracias a los que optan por los beneficios de la igualdad el proceso de socialización poco a poco está cambiando. En este proceso intervienen la familia, donde las tareas ya no son solamente de mamá o papá y la escuela un paso muy importante que supuso la puesta en funcionamiento de los colegios mixtos, los talleres donde colaboran por igual chicos y chicas en trabajos que antes se consideraba solo de un sexo. Mucho tienen que ver en el mismo proceso: instituciones políticas, religiosas y administrativas así como el medio laboral.
Creemos que con todos estos mecanismos la sociedad nos presiona para que las personas pensemos y actuemos de forma diferente, según seamos mujer u hombre. No nos damos cuenta que muchas veces somos nosotros/as mismo/as los/as que nos ponemos las barreras; tenemos miedo, sin ninguna razón a pagar emocionalmente los cambios en cuales podemos sentirnos bien. Muchos incluso en los cambios personales necesitamos apoyo grupal, necesitamos romper, enfrentarnos a un modelo antiguo y actuar como nos dicta nuestro corazón. Estar seguros de nosotros/as mismo/as y saber que queremos ser felices y hacer felices a los demás.
Un papel importante también tienen los medios de comunicación, las asociaciones de hombres que luchan por la igualdad, las asociaciones de mujeres, etc.
Hay muchos hombres en nuestra ciudad que irán convenciendo con unos argumentos muy humanos a los demás que al final les va a parecer una cuestión del tiempo que tuvo que pasar a los beneficios de toda la ciudadanía de Santander.