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Miércoles, 12 de abril de 2006
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Crónica / INTERNACIONAL
Internacional
BERNARDO PROVENZANO JEFE DE LA COSA NOSTRA / El último del temible trío de los Corleoneses
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Ese señor avejentado, que podría ser uno de tantos campesinos silenciosos de Sicilia, es el último del temible trío de los Corleoneses tras la muerte de Calogero Bagarella, en un tiroteo en 1969, y la detención de Totó Riina, en 1993. Los tres amigos se forjaron como un terrorífico grupo de sicarios en los años cincuenta, cuando Corleone, como otros míseros rincones de la Sicilia de la posguerra, era un pueblo pobre y sin futuro. Todos emigraban a América o malvivían pasando hambre.

Provenzano era un chiquillo, tercero de siete hermanos, que dejó la escuela con 10 años. El amo de Cosa Nostra era y ha sido siempre casi un analfabeto, un ser primitivo de crueldad ancestral formado en las reglas elementales de los códigos de los 'hombres de honor' de los mafiosos. Desconfiaba de los móviles y seguía prefiriendo como sistema de comunicación pasar papelitos, los 'pizizni', hechos una bola. Escribía órdenes, comentarios, enviaba besos a su familia.

Provenzano es un superviviente. La 'Mafia invisible' se ha llamado este fenómeno, una mafia igualmente presente, pero que no hacía ruido ni ponía bombas y hasta parecía que ya no existía. Pero era igual de fuerte, e incluso más peligrosa, por intangible, un auténtico Estado paralelo. La 'Mafia invisible' estaba dirigida por un fantasma. Su única foto es la tomada para el servicio militar, que muestra a un mozo endomingado. En busca y captura desde 1963,, la policía ha vivido de retratos robot, imaginando cómo envejecía.



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