Caravanas kilométricas en algunas carreteras, hoteles y casas rurales llenos, aglomeraciones en Cabárceno, colas en Fuente Dé, gran ambiente en todas las localidades turísticas de la región, tanto en la costa como en el interior... Cantabria vivió ayer una festividad completa, con enorme afluencia de turistas, excelente ocupación hotelera y una climatología que invitaba al disfrute. La jornada, en cualquier caso, se consideraba en algunos puntos como un aviso de lo que puede dar de sí este Viernes Santo.