Ni son unos chiquillos ni van para viejas glorias. Simplemente son un grupo de rock -sin más etiquetas, que no les gusta ni eso del AOR ni el hard-rock ni el punk-rock- que nació hace más de diez años en Asturias y que a base de curro, canciones que recuerdan a los mejores años de rock urbano nacional y grandes dosis de boca a boca, han logrado hacerse con un más que merecido hueco en esa zona media de la música -los que tienen muchas fechas contratadas pero los números no se quitan el color rojo de la deuda-.
Ahora llegan a Cantabria con su último disco de estudio, 'Al límite siempre', autoproducido hasta el exceso, pues lo firma su propio sello, Kangurín Records. Nos lo cuenta Juan Santamaría, guitarra y voces de Mala Reputación.
-A pesar de que las comparaciones son odiosas, ¿cómo suena Mala Reputación a los Barricada!
-Sí que hay ciertas canciones que pueden recordar a Barricada, pero no es algo que pretendamos. De hecho hay muchas canciones que pueden llevar a pensar que hacemos rock urbano y demás, pero la verdad es que a nosotros no nos gustan ni las comparaciones ni las etiquetas. Hacemos lo que nos gusta, simplemente.
-Si pretendo que me definas a Mala Reputación, ¿me voy a quedar sin respuesta?
-Dejémoslo en que somos un grupo de rock, ni más ni menos. Si escuchas el último disco te darás cuenta de que hay un montón de influencias y que es muy complicado decir que hacemos esto o lo otro.
-¿Eso de hacer lo uno y lo otro cómo se consigue? ¿Fruto de la espontaneidad?
-Pues porque aquí todo surge de repente. Lo hacemos todo en un par de meses. Sin ir más lejos, este disco está compuesto en noviembre y grabado en enero. Y lo que ocurre entre esos dos meses es lo que queda al final.
-¿Tener esa libertad es la consecuencia de que el sello que os produce es vuestro?
-Hay que ser consciente de que en sellos pequeños, como en los que nosotros hemos trabajado, pocas veces se meten en el tema artístico. Porque para un lanzamiento pequeño, de 1.500 copias o 2.000, cualquiera vale. Apenas hace falta dinero de por medio para promoción y todas esas cosas. Lo que sí que hemos conseguido es hacer lo que nos da absolutamente la gana, porque en aquello que nosotros no sabemos hacer, tiramos de colegas. Somos los dueños de todo y simplemente necesitamos gente que tenga tiempo para echarnos un cable.
-Hablando del tiempo, en esto de la música, muchas veces parece que lo estés perdiendo.
-Depende de cómo te lo tomes. A nosotros nos gusta la rutina de ensayar todas las semanas, tocar siempre que podamos y hacer un poco de promo por las mañanas en Internet. Porque disfrutamos con lo que hacemos. Además tenemos la suerte de que nuestros trabajos no nos roban demasiado tiempo, por eso de que son un poco inestables. Cuando no podamos sacar días para dar 70 conciertos al año, como ahora, pues habrá que replantearse todo esto, pero por ahora
-Vamos, que eso de forrarse, complicado.
-Es que la música es un mundo en el que no existe el término medio: o te forras o no da para vivir. Nosotros nunca hemos sacado un puto duro de esto. Hemos conseguido cubrir los gastos y poco más. Somos conscientes de que si un día nos toca salir a tocar a Murcia, pues vamos a perder pelas. Pero aún así vamos. El problema que tenemos en este país es que en el rock and roll hay tres grupos que son capaces de llenar estadios y el resto aguantan como pueden.
-De lo que se deduce que el título de vuestro último disco , 'Al límite siempre', es algo autobiográfico.
-Digamos que va un poco en nuestra línea, en el hacerlo todo a última hora, lo que no quiere decir que lo hagamos mal. Como si tienes un examen dentro de cuatro meses. Al final vas a estudiar el último día.
-Y aún así, a veces, se aprueba. ¿Es vuestro caso?
-Hombre, para mí este disco suena de puta madre y es el más guay del mundo. Porque eso de dejarlo todo para el final es relativo; nos hemos currado las letras durante todo un año. Después nos juntamos todos en el estudio, ponemos sobre la mesa las letras que llevamos encima y empezamos a trabajar sobre ellas.
-¿La improvisación es la clave?
-Para nosotros al menos sí. Sólo hay que fijarse en el panorama actual y ser consciente de que hay muy pocos grupos originales. Y puede que a nosotros se nos eche en cara el que tengamos un deje a Barricada, pero sólo es eso, un aire, un parecido. Es que otros grupos son calcados.
-Igual es que han encontrado la fórmula de la Coca-Cola y ahora con poquitas dosis de lo que ellos quieren darnos, ya les salen las cuentas.
-Las cuentas les salen porque ahora, en lo musical, sólo hay unos pocos que tienen repercusión y las apuestas son por esos pocos. Y claro, al resto les toca hacer promoción sin pasta, y eso es imposible, porque a no ser que seas un grande, girar por España significa perder dinero.
-¿Y por qué es todo es tan difícil?
-Yo no sé la respuesta. Lo que sí que te puedo asegurar es que a cualquier folclórica se le pagan 9 millones de pesetas porque actúe. El rock está devaluado en este país. Si te vas a Latinoamérica, por ejemplo, todo es R&R, aunque a veces suene a pastel. En cambio en España lo que nos toca escuchar es a Bisbal o a Bustamante. Pero no porque queramos, sino porque te aburren con ello en la radio.
-Dicen que una mentira, muchas veces repetida, termina por convertirse en verdad.
-Claro. Ten en cuenta que las radios sólo pinchan lo que a ellos les interesa. Incluso si yo fuera mañana con unas canciones de puta madre y les pusieran mucho dinero encima de la mesa, pasarían de pincharme. No se quiere programar rock and roll.
-¿Y Extremoduro, Barricada, Los Suaves, Los Rodríguez, Platero y Tú ?
-Joder, pero a los Platero les llegó el éxito cuando ya llevaban un puñado de discos a sus espaldas y fue porque a las cadenas no les quedaba más remedio que rendirse ante la evidencia.