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Viernes, 21 de abril de 2006
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Vida y Ocio / CULTURA
De Marcha - Cine
ALBERTO LAVÍN / «Todo cinéfilo es mitómano por naturaleza»
Al principio fue Katie Holmes, cuando se la intuía cierta clase interpretativa en 'Dawson crece'. Pero su 'romance' con Tom Cruise le quitó el encanto. Ahora le toca el turno a Elena Anaya. Alberto Lavín (Torrelavega, 24 años) ha encontrado en la actriz española un pretexto para profundizar sobre el proceso creativo en el cortometraje '¿Alguien ha visto hoy a Elena Anaya?'
Alguien ha visto hoy a Elena Anaya?' es el título del cortometraje cuyo estreno acogió el Doménico la pasada semana. Alberto Lavín decidió esconder a la actriz con planos de espaldas y un gorro a rayas. Nunca vemos su cara. Quizás para mostrarnos lo imposible de alcanzar a la real, a la de carne y hueso.

-La primera pregunta es obvia, ¿por qué Elena Anaya?

-Es la actriz que más me he encontrado en Madrid. La descubrí en la película 'Lucía y el sexo', donde hace un papel muy especial. Un día, un amigo me llamó desde la Filmoteca Conde Duque y me dijo que ella estaba allí. Fui corriendo. Estaba viendo una película francesa y me senté delante de ella. No me atreví a decirle nada. El último día fue en la calle Mayor, y creo que me miró.

-¿Esto no es fanatismo?

-No, que va. Si me hubiese encontrado a Leonor Watling hubiera titulado el cortometraje '¿Alguien ha visto hoy a Leonor Watling?'. Además, no soy como los personajes de mi peli, están muy exagerados.

-Le habrás enviado una copia...

-Hablé con su representante por el tema de derechos de imagen, y me dijo que ella daba su visto bueno. Sí que tengo pensando mandárselo en DVD.

-Y cuando eras adolescente tenías a Katie Holmes como musa.

-Todo cinéfilo es mitómano por naturaleza. La gran pantalla crea una magia especial en los actores y actrices. Además, el saber que es imposible conocerles lo fomenta más. De todas maneras, como dice mi novia, es más fácil conocer a Elena Anaya que a Johnny Depp.

-Y es tu propia novia, Sheila Abascal, quien hace de la actriz en el corto.

-Sí, por la estatura y la envergadura son muy parecidas. Al final me di cuenta de que no estaba buscando a Elena Anaya, si no a la chica del gorro a rayas que se sentó en la primera fila del Doménico el otro día.

-Alex y Dean son los protagonistas de la cinta. En una ocasión llegaste a decir que «Alex soy yo, Dean lo que me gustaría ser». ¿Por qué?

-A Alex le encanta el cine, es muy realista, práctico y tiene los pies en la tierra. Por el contrario, Dean es más espontáneo, tiene una idea muy arriesgada y la quiere hacer. Yo cuando dirijo o escribo no puedo dejar a un lado mis problemas personales, mientras que Dean vive más en su mundo. Me gustaría ser más loco en ese sentido.

-Hablando de actores, era la primera vez que dirigías a un grupo, ¿cómo fue la experiencia?

-Este es un corto esencialmente de actores. Empecé a entender mi guión cuando estuve con ellos ensayando durante tres días. Nos reímos mucho y aprendí más. Además, algunos de ellos (Roberto Jubete, Oscar San Martin y Patricia Mediavilla) se conocían del rodaje de 'No digas nada'.

-La música y el blanco y negro le dan a la cinta una estética muy clásica...

-Sí, llevaba mucho tiempo queriendo hacer algo así. Ruth Gómez (ex Jazzt four Ruth, La costilla de Adán, Big Band GIS...) creó una excelente BSO con toques de blues oscuro que van perfectamente con el blanco y negro. Además, en un momento inserto un plano en color que llama bastante la atención al espectador.

-Y la escena más importante, cuando Elena descubre su rostro, no la vemos nunca.

-Es que el corto no tiene final definido. Al principio incluso pensé en la posibilidad de una segunda parte. Entonces, busqué actrices con un rostro similar a Elena Anaya. Sólo me contestó una y me pedía 500 euros. Le dije que no, claro.

-Tú que has vivido en Madrid, ¿ves a Cantabria culturalmente apagada?

-Antes más que ahora, pero sigue estando en mala situación. Aún no he pasado por el trámite de pedir ayudas para rodar, pero tengo en mente un corto sobre el Año Jubilar Lebaniego que necesitará subvención del Gobierno.

-En una de las escenas se amenaza a uno de los personajes con lanzarle un piano sobre la cabeza. Si hubieses tenido presupuesto, ¿lo habrías hecho?

- La broma no hubiera quedado igual. No, no lo habría hecho. Hubiera destinado el dinero a comprarme una steady-cam.

-Al margen del corto sobre el Año Jubilar, ¿tienes algún otro proyecto en la cabeza?

-Quiero montar un cortometraje que ya he rodado, 'Mi idea sin mi'. Es una locura tipo Charlie Kauffman. Trata de la inspiración, de la creación de personajes...



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