Convivencia, admiración por el entorno, ejercicio físico y confraternización. Todo ello define la Segunda Vuelta a Güemes que un grupo de setenta vecinos completó por el municipio de Bareyo y los alrededores.
La salida se inició al alba, a las 7,30, desde la iglesia parroquial de Güemes, y a lo largo de 24 kilómetros transcurrió por pueblos como Galizano y Carriazo, en Ribamontán al Mar; Liermo, en Ribamontán al Monte; Vierna y San Miguel, en Meruelo, además de Bareyo y Ajo.
Los caminantes, que comenzaron con un grupo de 50 al que se unió otros 20 durante el trayecto, recorrieron repechos, pendientes, pasos estrechos y atravesaron sendas cerradas por matorrales.
La iniciativa sirvió para estrechar lazos entre los lugareños y los visitantes que compartieron alimentos, anécdotas y vivencias del pasado.
Generaciones
Fueron varias las generaciones que convivieron y disfrutaron de la naturaleza durante cerca de siete horas.
Entre los participantes se encontraban el párroco de Güemes, Ernesto Bustio, así como Lucía, la más joven del grupo con 11 años o Siro que en la antesala de las 85 primaveras es la segunda ocasión en que realiza esta marcha.
«Esta vuelta por Güemes y los municipios limítrofes nació el año pasado, organizada por el párroco y un grupo de amigos, y con la participación de 20 vecinos», explicó Celestino Cueto, uno de los caminantes.
Confraternizar
El objetivo es lograr la confraternización de cuantos se involucran en esta pequeña aventura que ocasionó ampollas en los pies y cansancio en varios caminantes.
La iniciativa concluyó con una comida, preparada por un grupo de voluntarios, en el albergue de peregrinos del Camino de Santiago del Abuelo Peuto, en Güemes.